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VISTO / OÍDO

Noticia de primera

Parece que suceden cosas importantes, y que las ahoga la información graciosa, vaga y tonta de la campaña. Parece que los quirófanos de algunos hospitales han tenido que cerrar, y los enfermos ser evacuados. Parece que en los astilleros de Cádiz hay heridos todos los días -el martes, cien: repito, cien- en las batallas de obreros con los samuráis antidisturbios. Parece que el tema de las lesbianas que adoptan legalmente encuentra una oposición grave en el Gobierno y en el poder de los obispos (la misma gente), cuyo portavoz decía cuando le preguntaban por los curas sexuales de Estados Unidos una respuesta tonta: que así se demuestra lo acertado de la Iglesia al mantener unos principios que, cuando se transgreden, todos protestan (¡qué sonrisa de cura puso!).

El gremio al que pertenezco se queja del blindaje de Rajoy ante los periodistas, por si le preguntan lo que no quiere ni oír; y que el PP y dicen que el PSOE se van a llevar a los mítines sus propias cámaras porque no se fían de los profesionales que "les sacan mal". La profesión se va amordazando; y suele poner la boca para que se la rellenen de algodón hidrófilo. Siempre me quejo de que en las televisiones trasmiten noticias policiales hechas por sus propias cámaras; y se las aceptan. Y de que los periódicos acepten titulares de las notas oficiales. Las nuevas respuestas al periodismo de los acusados ahondan más en la bobada hidrófila: Rajoy responde libremente ante 25 periodistas. Pero son todos del mismo periódico, que es el que más favorece al PP en la campaña (El Mundo; Abc quiere ayudarle pero le perjudica por su cazurrería). Domina Rajoy así las preguntas, pero no las respuestas: son suyas, y no pueden ser inteligentes, sino políticas. Su partido no lo es: es un partido que insulta, arremete, descalifica, y para eso vale la dentadura de Aznar. La de Rajoy, no. El problema está en saber si el certificado de capacidad para gobernar que le dio Aznar es suficiente. Los gallegos deberían quejarse porque se dice que es galleguismo de Rajoy no contestar, para disimular. Hay quien no contesta porque no sabe qué decir. Mientras, la prensa se ocupa de esa política de buey mudo (santo Tomás) y no de huelgas, heridos, hospitales, sexualidad legal. O sea, de la vida real.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 19 de febrero de 2004