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CARTAS AL DIRECTOR

Sobre la sentencia de Navarra

He visto las declaraciones del portavoz de la Conferencia Episcopal sobre la decisión de un tribunal navarro de concederle la adopción de las hijas de una de ellas a la pareja lesbiana de la madre, y realmente estoy todavía impactado por el contenido y el tono de las mismas.

Parece conveniente hacer alguna reflexión:

1) Es evidente que las niñas ya conviven con una pareja de lesbianas, desde hace tiempo, por lo que la sentencia lo que viene a hacer es reconocer el derecho de la que no es madre biológica de ejercer legalmente una responsabilidad que viene ejerciendo de hecho, por lo que las declaraciones de los señores obispos no pueden ser más extemporáneas, y lo que sí vulneraría los derechos de las menores sería el que se rompiera este ámbito familiar en el que se encuentran.

2) Por otro lado, y viendo las imágenes y oyendo al portavoz eclesiástico, como persona que he recibido el adoctrinamiento católico, me gustaría recordarles a los señores obispos que la ira es uno de los pecados capitales, y además, como médico, señalarles que tanto acaloramiento no es bueno para su salud.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 19 de febrero de 2004