'Palabra de vasco' ironiza sobre el nacionalismo a través de su lenguaje

Palabra de vasco (Espasa) no es un libro más sobre el universo nacionalista vasco, coincidieron quienes acompañaron ayer a su autor, el periodista Santiago González (Burgos, 1950), en la presentación de la obra en Madrid. La primera originalidad es que pone en evidencia el discurso nacionalista a través del lenguaje que utilizan sus representantes políticos y culturales. La segunda novedad es que está escrito con grandes dosis de ironía y humor. "Te ríes, aunque te duela", destacó Fernando Savater, quien comparó este libro con el escrito por Víctor Klemperer sobre el lenguaje nazi.

Es también un "argumentario" para que los no nacionalistas se puedan defender del lenguaje soberanista. El columnista de El Correo, en Bilbao, y guionista -que ilustra a menudo el relato con referencias literarias y cinematográficas- parte del convencimiento de que ese lenguaje construido por los nacionalistas ha llegado a calar en la sociedad vasca. Y para ello ha contado con la colaboración de los medios de comunicación afines, como la radio televisión pública (EITB) o el diario Deia. El resultado es "un lenguaje distraído, pervertido, agónico, ambiguo y encubridor".

En ese intento desmitificador, el autor empieza con un ejemplo referido al título. "Palabra de vasco significa fidelidad, rigor y seriedad. Arzalluz, en una serie de informaciones publicadas en Gara sobre la negociación del PNV, EA y una delegación de ETA, una vez rota la tregua en abril de 2000, la utilizó así: 'Nosotros creíamos que estábamos hablando con vascos, y los vascos cumplen su palabra, no mienten". Dos meses más tarde, el líder nacionalista manejó otro tópico, y acabó formulando una barbaridad: "Los vascos somos mucho más directos que los catalanes. A los catalanes nadie los imagina con un arma en la mano, a los vascos sí", declaró Arzalluz en un diario centroeuropeo.

En fin, en Euskadi no hay acuerdo ni sobre el nombre, añadió González. "El Estatuto de Autonomía utiliza Euskadi. El PNV, cuando no está en las instituciones, usa la grafía sabiniana, Euzkadi, y a la vez convive con Euskal Herria, impuesta por la parte más radical del nacionalismo y que ya utilizan EITB y Deia".

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0017, 17 de febrero de 2004.

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