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EL DEBATE SOBRE LA GUERRA DE IRAK

El presidente no puede recibir todavía la Medalla de Oro

El presidente del Gobierno, Jose María Aznar, hubiera querido que su intervención de hoy coincidiera con la entrega de la Medalla de Oro del Congreso, como le ocurrió al primer ministro británico, Tony Blair. Pero la propuesta de ese galardón, presentada el pasado 15 de mayo por el representante republicano por Nevada Jim Gibbons, contaba al día de ayer con sólo 149 de los 290 votos que necesita para ser debatida en el pleno de la Cámara, de manera que, aunque los apoyos puedan incrementarse considerablemente tras el discurso de hoy, no habrá tiempo de concluir su tramitación antes de que Aznar deje el Gobierno.

Por su parte, la oposición socialista comprende la importancia de un evento -el discurso de Aznar ante el Congreso estadounidense- que se aborda, sin embargo, desde la frustración del consenso roto sobre política exterior y con escepticismo. "No creo que a Aznar se le ocurra comenzar su discurso, como siempre ha hecho Blair, expresando todo su respeto por quien opina de otro modo y dejando claro que la mayoría de la opinión pública de su país no le sigue en este asunto", comenta Manuel Marín, responsable de política internacional del PSOE. "Me gustaría saber cómo va a afrontar la mentira de las armas de destrucción masiva. A lo mejor se alinea sobre las posiciones de Bush y decide que se investigue a los servicios de información españoles, que nunca creyeron en la amenaza iraquí y siempre rechazaron que hubiera relaciones entre Al Qaeda y el régimen de Sadam Husein", añade con ironía.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 4 de febrero de 2004