Reportaje:

Unanimidad parlamentaria

75 jóvenes de 12 a 16 años piden en una sesión especial del Parlamento vasco una ley contra la violencia de género

"Es necesario elaborar una ley contra la violencia de género que considere esta cuestión un problema público y no privado. La no elaboración de esa ley revela conservadurismo e impide que cambie la situación". Por primera vez en mucho tiempo todos los presentes en el Parlamento vasco estuvieron de acuerdo con la declaración que ayer se leyó en este foro acostumbrado a la disputa más que al consenso. Lástima que los responsables de esta decisión no fueran los parlamentarios habituales, sino 75 chicos y chicas de 12 a 16 años de todo el País Vasco.

El Gobierno y el Parlamento vasco, sin embargo, se quisieron hacer eco de la inquietud de los adolescentes y anunciaron que elaborarán y editarán un material pedagógico para prevenir la violencia de género, basado en las reflexiones y las conclusiones a las que los alumnos vascos han llegado tras meses de trabajo sobre el tema y que se vieron reflejados en el pleno de ayer.

La sesión comenzó con una hora de retraso, debido al mal tiempo. Poco a poco, los participantes en el evento, organizado por el comité vasco de Unicef y el Parlamento, fueron llegando desde Iruña de Oca, Llodio, Arrazua, Vitoria, San Sebastián, Elgoibar, Soraluze, Mondragón, Bilbao, Leioa y Barakaldo. El presidente del Parlamento vasco, Juan María Atutxa, y los vicepresidentes, Gorka Knörr y Conchi Bilbao, les recibieron en el vestíbulo del edificio. Todos estaban entre divertidos y nerviosos: los que hacían el papel de público, los parlamentarios, y, cómo no, los cinco elegidos para representar a la mesa del parlamento.

"¿Se puede ir al servicio antes de empezar?", preguntó Gabriela Lacaci, 4º de ESO en el Colegio Inglés de Bilbao, con el respaldo de sus cuatro compañeros. Eran los nervios. Lo de ayer parecía casi una prueba de fin de curso, tal era el empeño con el que estudiaban el guión que habían pactado entre los 75.

Sin rifirrafes

Todos, incluido Peio Errarte, 14 años, 3º de ESO en la ikastola Arizmendi de Mondragón, que había sido elegido como presidente por sus compañeros. Peio, espigado, con un poco de melena y tímido, reconocía los nervios ante el compromiso de sustituir a Juan María Atutxa, el único miembro del Parlamento del que tenía alguna referencia.

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La mañana mantuvo las convenciones habituales. Es más, no hubo ausencias notorias, salidas de tono ni esos rifirrafes dialécticos a los que los parlamentarios nos tienen tan acostumbrados. Se procedió a la lectura de las reflexiones que los escolares han realizado desde noviembre sobre la discriminación que sufre la mujer en todos los ámbitos.

Garbiñe, de Vitoria, criticó los libros de texto en los que, por ejemplo, "el número de héroes es increíblemente superior al de heroínas; efectivamente, la Historia está escrita por los hombres". Juan Miguel Vázquez habló de las tareas domésticas, en manos siempre de las mujeres. "La verdad es que los hombres no hacen mucho", dijo. También se habló de las distintas formas de violencia contra las mujeres, con especial referencia a los maltratos psicológicos, o de la dominación económica masculina. Todas, razones más que suficientes para exigir que se tomen medidas ya, preventivas y penales. Al concluir, el presidente, Peio Errarte, se mostraba optimista: "Como los jóvenes tenemos distintos puntos de vista que los mayores, algo cambiaremos".

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