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Comienzan las obras para rellenar de agua el mar de Aral

Encontradas sepulturas de origen medieval en las tierras actualmente desecadas

El mar de Aral ha sufrido uno de los mayores desastres ecológicos del planeta: se han secado dos tercios de los 68.000 kilómetros cuadrados con que contaba. Pero las obras emprendidas, con financiación del Banco Mundial, permitirán recuperar la parte norte de este lago salado y convertirlo en el motor del desarrollo económico de la zona. Así lo esperan los organizadores del proyecto, que han explicado en diciembre, en París, el inicio de los trabajos.

Entre los objetivos previstos, se trata de que la escisión entre la parte norte del gran lago, situada en la República de Kazajistán, y el sur del mismo, repartido entre ese país y su vecino Uzbekistán, sea definitiva. La parte fundamental consiste en construir un dique de 13 kilómetros de longitud, para sustituir a otro levantado en 1996 que se rompió a los pocos años. La colocación de dos instalaciones hidráulicas en el curso del río Syr-Daria, que alimenta el norte del mar de Aral, permitirá regular el nivel del agua y regar las tierras circundantes.

Con el dique se pretende evitar que el agua de la parte norte se pierda en el sur del Aral y conseguir que el nivel ascienda un par de metros respecto a los 40 que mide el norte actualmente. De esta forma se recubrirán de agua unos 870 kilómetros cuadrados de tierras secas. Aún así, el antiguo puerto de Aral seguirá quedando a una docena de kilómetros de la orilla del agua.

La desecación no se debe sólo a la actividad humana. Altos cargos de la República de Kazajistán, presentes en París, mostraron un vídeo en el que se exhiben sepulturas, aparentemente medievales, halladas en una de las partes desecadas, sobre las cuales los científicos de su país han iniciado los primeros estudios. Esto sostiene la hipótesis de que el mar interior ha sufrido periodos cíclicos de sequía a lo largo de los siglos.

No obstante, la última gran desecación se acentuó a partir de los años cincuenta, como consecuencia del desarrollo de la agricultura del algodón y del arroz, cultivos necesitados de mucha agua. El poder de la antigua Unión Soviética impulsó un enorme plan de canales de riego, lo cual produjo un aumento de la salinización de las aguas y de las tierras de los contornos, causando enfermedades en la población y la desaparición de una parte de la fauna y de la flora. Dos tercios de la superficie del mar se secaron y en 1989 comenzó la separación material de las partes norte y sur, por falta de agua.

Una vez terminadas las obras, la salinidad debería reducirse en el mar a 17 gramos por litro (frente a los 25 gramos por litro que se cuentan en la parte norte y los 46 gramos/litro en la sur) y de 4 a 10 gramos por litro en el delta del río. La mayor aportación de agua dulce permitirá repoblar con barbos, carpas y esturiones, para reconstruir la industria pesquera arruinada por la desecación. El gobierno local piensa en una futura diversificación de productos agrícolas.

Está previsto que las obras y el rellenado de la parte norte del mar termine en 2006, gracias a la inversión de 85,79 millones de dólares. De esa cifra, 21,29 millones serán aportados por el Gobierno de Kazajistán y el resto procede del préstamo concedido por el Banco Mundial.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 2 de enero de 2004