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Los reformistas serbios deberán pactar para evitar un Gobierno ultranacionalista

El candidato radical, Tomislav Nikolic, dedica su triunfo a los procesados en La Haya

Los cuatro partidos reformistas serbios están condenados a entenderse si quieren evitar un Gobierno de los ultranacionalistas o una repetición de las elecciones. El triunfo del Partido Radical Serbio (PRS), que logró un 28% de los votos en las legislativas del domingo, ha provocado malestar en las embajadas occidentales y complica la formación de una mayoría democrática. El candidato radical, Tomislav Nikolic, dedicó la victoria a su jefe, Vojislav Seselj, y al resto de procesados en La Haya por genocidio y crímenes de guerra.

Los ultranacionalistas de Seselj jugaron un papel decisivo en su apoyo incondicional al ex presidente yugoslavo Slobodan Milosevic durante las guerras de los noventa en los Balcanes (Croacia, Bosnia y Kosovo). Las disputas internas en el Partido Socialista de Serbia (PSS), que ha logrado sólo el 7,5% de los votos y 22 escaños, incluido uno para Milosevic, han desplazado la mayoría del voto nacionalista y antioccidental hacia los radicales. Estos dos partidos siguen defendiendo una política de nacionalismo agresivo, de crítica a los organismos internacionales y de victimismo de posguerra. Los socialistas serbios estudian la posibilidad de que Milosevic ocupe simbólicamente su escaño. Las leyes serbias permiten que procesados por los tribunales puedan concurrir a las elecciones.

Sin embargo, la representación de este bloque no ha conseguido superar la mitad de los 250 escaños del nuevo Parlamento serbio. Por ello, el cabeza de la lista radical, Tomislav Nikolic, se apresuró ayer a ofrecer un acuerdo al reformista y nacionalista moderado Vojislav Kostunica, cuyo Partido Democrático de Serbia (PDS) obtuvo cerca del 18% de los sufragios y se convirtió en la segunda fuerza más votada. Durante toda la campaña, Kostunica, que ahora jugará el papel de bisagra, ha rechazado de plano cualquier pacto con los ultranacionalistas. "No vemos otro socio en el Parlamento", declaró ayer Nikolic en Belgrado.

Al frente de una amplísima plataforma de la oposición, llamada DOS, Kostunica derrotó a Milosevic en las urnas en el otoño de 2000 y abrió la puerta a la democratización de Serbia tras una década de dictadura disfrazada. Las reformas propiciaron también la entrega de Milosevic al Tribunal Internacional Penal para la antigua Yugoslavia, auspiciado por la ONU y con sede en La Haya. Pero, desde aquellos comicios, los partidos reformistas se han enzarzado en continuas disputas en un clima de escándalos financieros y actuaciones de mafias organizadas surgidas en la guerra y con una economía maltrecha tras 10 años de aislamiento internacional.

Este caldo de cultivo ha beneficiado a los más radicales, que culpan a Occidente de "persecución y humillación del pueblo serbio". El objeto de las iras de los ultras apunta al Tribunal de La Haya e incluso un centrista como Kostunica mantiene una actitud ambigua ante la actuación de la justicia internacional.

Preocupación en la UE

Las candidaturas más reformistas, como el Partido Demócrata del asesinado primer ministro Zoran Djindjic, o el G17, de de Miroljub Labus, eran las apoyadas por la UE.

El triunfo de los ultranacionalistas ha sido recibido con preocupación en Europa occidental. El Alto Representante para la Política Exterior y de Seguridad Común de la UE, Javier Solana, expresó ayer su confianza en el relanzamiento del proceso de reformas e instó a las fuerzas democráticas a trabajar juntas en la rápida formación de Gobierno. "Parece que los partidos democráticos tendrán una mayoría de escaños en el nuevo Parlamento, ya que las fuerzas nacionalistas extremistas, aunque se han fortalecido, no serán capaces de formar Gobierno", declaró Solana.

En el mismo sentido se pronunció ayer EE UU. Un portavoz del Departamento de Estado destacó que un 60% de los votos se inclinó por partidos que "representan la transición democrática", y pidió que éstos alcancen un acuerdo para formar "rápidamente" un nuevo Gobierno que continúe el proceso de reformas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 30 de diciembre de 2003