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Reportaje:

Pacto contra las viejas heridas

Los vecinos de Nerva discrepan sobre el gobierno de concentración creado para favorecer las inversiones y la paz social

Nerva, localidad onubense de 6.000 habitantes que ha dependido económicamente en las últimas décadas de la minería y de la agricultura, ha experimentado un cambio político sin precedentes. El PSOE, que gobierna con mayoría absoluta -siete concejales- firmó el pasado jueves un acuerdo con el grupo independiente Giner, el único partido de la oposición, para integrarlos en el gobierno municipal.

Eduardo Muñoz, alcalde socialista de Nerva y el líder del Giner, Domingo Domínguez, máximos impulsores del acuerdo, coincidieron ayer en subrayar que los resultados de las pasadas elecciones municipales (el PSOE obtuvo unos 1.900 votos frente a 1.700 del Giner) resultaron cruciales para reconstruir una "paz social". "Cuando tomé posesión como alcalde ya tenía en mi mente que debía romper con esa dinámica de enfrentamiento", afirmó Eduardo Muñoz, que sustituyó como primer edil al también socialista José Villalba.

Una iniciativa empresarial para invertir cuatro millones impulsó el acuerdo

"Percibimos que ambos grupos representábamos la totalidad de Nerva y que teníamos dos posibilidades: seguir con el enfrentamiento y la confrontación o tratar de buscar el encuentro y el diálogo. Y decidimos conveniar", explicó Domínguez.

También ha favorecido el acercamiento que en las pasadas elecciones el Partido Popular se quedara sin representación municipal: "Si hubiese existido un tercero, el pacto hubiese sido más complicado", apuntó Domingo Domínguez.

Pero lo que realmente impulsó a ambos partidos a gobernar conjuntamente vino de la iniciativa empresarial. El líder del Giner conocía a un empresario que tenía la intención de invertir cuatro millones de euros en Nerva y generar 40 puestos de trabajo con una empresa de estructuras metálicas. "Pensé que el hecho de no haber ganado las elecciones", explica el alcalde, "no debería imposibilitar que esos objetivos se pudieran cumplir. Me puse en contacto con Domingo y le comenté que quería conocer a ese empresario". El trabajo que desarrollaron juntos para que esa empresa se asentara en la localidad dio pié a pensar en extender esa colaboración hacia otras áreas.

Posteriormente , el alcalde constituyó una mesa de negociación con el objetivo de comprobar la viabilidad de incorporar al Giner en las tareas de Gobierno. A partir de ese momento se sucedieron cinco duros meses de trabajo que se llevaron en secreto: "Un pacto de este calado podría dinamitarse por cualquier sitio", afirmó Domingo Domínguez. El Giner asumirá las concejalías de Turismo y Deportes e Iniciativas Empresariales.

El alcalde considera que en la polémica generada por la construcción del vertedero de residuos tóxicos y peligrosos en 1995 "todos fueron víctimas de las circunstancias". "Lo sometimos a pleno y fue refrendado por unanimidad de todos los grupos políticos. Cuando se levantó aquel rechazo no entendimos porqué. Pensábamos que hacíamos algo bueno por el pueblo", señaló.

En el pueblo la noticia ha calado a medias. Manuel Modesto Pastor, de 71 años, que votó al PSOE en las pasadas elecciones afirmó: "Me parece muy negativo el hecho de que se pierda la oposición en democracia. Domingo dice que la oposición se hará desde dentro, pero eso me parece que es como decir que los trapos sucios se lavan en casa; no es lo mismo. Domingo ha dicho muchas cosas negativas de la gestión del PSOE durante la campaña. Y ahora qué pasa: ¿es mentira todo lo que dijo ahora?"

Sin embargo, Chelo Ruiz, de 46 años, profesora, ha acogido con satisfacción el acuerdo. "Me parece estupendo. Era una pena como estaba Nerva y si los dos partidos han buscado la paz social para encontrarse y eliminar la tensión que existía entre los vecinos lo aplaudo. Viví el conflicto del vertedero y la situación era lamentable", dijo.

Enesto Martínez, de 52 años, comerciante también votó al PSOE. "Han hecho un frente común para luchar por el bien de Nerva lo que me parece muy positivo. En la vida hay que buscar el entendimiento. Y en un pueblo nos conocemos todos. Ahora hay que levantar Nerva", afirmó.

Manolo Santo Romero, un minero prejubilado de 45 años que votó a Izquierda Unida, no está de acuerdo con el pacto: "Como ciudadano me siento indefenso porque se ha hecho un gobierno de concentración, algo que me parece muy grave", aseveró.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 21 de diciembre de 2003