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Comienzan las obras del Centro de Interpretación de Medina Azahara

El edificio albergará un auditorio y salas de exposiciones

La consejera de Cultura, Carmen Calvo, puso ayer la primera piedra de uno de los principales ejes de su departamento en esta legislatura junto al Museo Picasso: el Centro de Interpretación y Recepción de Visitantes de Medina Azahara (Córdoba). El edificio costará unos 10 millones y su plazo de construcción es de tres años. Está destinado a "explicar" la historia de la ciudad califal.

El edificio, de unos 7.300 metros cuadrados distribuidos en dos plantas, albergará un auditorio para 200 personas, un museo, una sala de exposiciones temporales, la sede institucional del complejo arqueológico, una biblioteca para investigadores, así como cinco talleres para los arqueólogos de Medina Azahara de la que se conoce sólo el 15% o 16% de lo que llegó a ser. La nueva sede acogerá los nuevos restos que afloren en el complejo arqueológico.

Alrededor de la nueva sede administrativa de Medina Azahara, cuyo inicio de obras ya se planteó en 2002, se prevén unos 3.000 metros cuadrados de zonas ajardinadas y otros 8.000 destinados a aparcamientos. Carmen Calvo reconoció que el objetivo es incrementar el número de visitas, aunque también azuzar la atención de los cordobeses. Aunque el edificio sustenta la sede institucional, su función también es museística, con exposiciones de los restos, maquetas y demostraciones audiovisuales.

Calvo destacó la dificultad de tomar decisiones en un entorno como el de Medina Azahara. De hecho, el proyecto ganador del concurso de ideas, dirigido por los arquitectos Fuensanta Nieto y Enrique Sobejano, propone un edificio sumergido, enterrado, del que sólo sobresalen dos metros a la superficie.

La nueva sede se situará a unos 800 metros de distancia de la muralla sur de Medina Azahara, donde permanece enterrada la antigua puerta que comunicaba la ciudad califal con Córdoba. La consejera explicó que la idea es "no acosar" en lo urbanístico el entorno de Medina Azahara para conservarla como un espacio abierto.

Los visitantes podrán optar por tomar un autobús o pasear hasta la muralla sur, pendiente de una obra complementaria para hacer aflorar la antigua puerta, por la que los visitantes entrarán "como lo hacían los embajadores", manifestó la consejera de Cultura.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 16 de diciembre de 2003