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Reportaje:

La compleja venta de Meta4

Su presidente explica por qué eligió a Adonix frente a una oferta de inversores españoles

Patricia Fernández de Lis

Tres largos años de reestructuración y diez días de incertidumbre. Es el calvario que ha pasado Meta4, una de las compañías españolas de software más antiguas y conocidas, después de que la empresa francesa Adonix y un misterioso grupo de inversores anónimos presentaran distintas ofertas por ella. El mayor accionista de Meta4, el fondo General Atlantic Partners (GAP), ha optado finalmente por la oferta francesa, mientras los pequeños accionistas se quejan de que han perdido todo su dinero.

"Me habría encantado sentarme con los españoles", dice Van den Boog. "Nunca me dijeron su identidad. No teníamos elección"

Es una compleja historia que ha tenido un complejo desenlace. Meta4 llevaba más de tres años sumida en un serio problema financiero: en 2001 perdía 42 millones de euros y arrastraba una deuda de 36 millones con los bancos y la Administración española. La compañía comenzó entonces un duro proceso de reestructuración, que ha reducido drásticamente su plantilla (de unos 1.000 empleados a 400), sus ventas (hasta los 33 millones de euros) y su inversión en I+D (de un 40% a un 14%). El resultado es que Meta4, que fue valorada en 800 millones de euros en julio de 2000, ha sido vendida a Adonix por 6,5 millones de euros, más la asunción de los 13 millones de deuda que arrastra.

"Teníamos que hacer algo", explica Loek van den Boog, hasta ahora presidente de Meta4, y que fue nombrado en 2002 a propuesta del principal accionista de Meta4, el fondo General Atlantic Partners (GAP). Según el Ejecutivo holandés, Meta4 "es una gran compañía con un gran producto", pero "necesitaba crecer" en un mercado sometido a una constante consolidación. La empresa comenzó a buscar compradores, y habló con una decena de compañías, según su presidente, aunque la única que presentó una oferta en firme por los activos de Meta4 -que tiene 800 clientes en 15 países- fue Adonix. Se trata de una empresa francesa con fuerte presencia en su país, y especializada en programas para pyme, logística y el sector público. Según ha explicado esta semana en Madrid su presidente, Emile Hamou, Adonix cree que Meta4 puede fortalecer su presencia en España y América Latina, los recursos humanos y las grandes empresas.

El acuerdo de compra de acciones se firmó el 3 de noviembre, por seis millones de euros más la deuda, a falta de su aprobación definitiva en la Junta General de Accionistas, que debía celebrarse el 27. Sin embargo, dos días antes de la junta se hacía pública una nueva oferta de un grupo anónimo de inversores españoles -representados por el SCH- y que mejoraba en 500.000 euros la de Adonix.

Los rumores se dispararon. Se especuló con que el origen de la oferta podría estar en antiguos directivos de la compañía y del sector, aunque los inversores no han hecho pública su identidad, y Van den Loek asegura no conocerlos. "La oferta nos sorprendió un poco", dice. "Demuestra interés en Meta4, pero no entendemos por qué se realizó cuando ya habíamos firmado con Adonix y no antes. Llegaba un poco tarde". Van den Boog, firme defensor de la oferta de Adonix, explica que la alternativa sólo era ligeramente superior a la de la francesa, y la de esta compañía tenía la ventaja "de incorporar a Meta4 a un proyecto industrial". El 25 de noviembre y, como respuesta a la oferta alternativa, Adonix mejoraba la suya en 500.000 euros. Al día siguiente, y según fuentes de la empresa, un miembro del consejo de Meta4 se reunía con los inversores representados por el SCH, pero ese mismo día, el consejo presentó la oferta de Adonix a la Junta, que la aprobó el 27. Adonix ha comprado las filiales pero no la sociedad holding, que ha sido liquidada.

Hay flecos pendientes. Algunos accionistas minoritarios de Meta4 están muy enfadados y, desde los foros de Internet están pensando en impugnar la junta e, incluso lanzar una OPA sobre las acciones de clase A (el 51% representaría dos millones de euros) para reventar la operación a GAP. Los accionistas se quejan de que el consejo vendió a Adonix sin escuchar la oferta española. "Me habría encantado sentarme con ellos", dice Van den Boog. "Nunca me dijeron su identidad y no había motivos para romper el acuerdo con Adonix. No teníamos elección".

Otro punto polémico es el reparto de los 6,5 millones de euros. La última ronda de financiación de Meta4, de unos cuatro millones de euros, fue suscrita casi en su totalidad por GAP, y son ellos quienes tienen preferencia para hacerse con el capital. Los pequeños accionistas se sienten estafados. "Lo entiendo, y lo lamento", dice Van den Boog, "pero no sólo ellos han perdido". Los accionistas mayoritarios, explica, han suscrito tres ampliaciones de capital de un total de 35 millones de euros. Tampoco acepta las críticas al equipo gestor, ya que, explica, ha liquidado la deuda bancaria y ha dejado a la compañía "casi en equilibrio financiero" para su nueva etapa en manos de Adonix.

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Sobre la firma

Patricia Fernández de Lis
Es redactora jefa de 'Materia', la sección de Ciencia de EL PAÍS, de Tecnología y de Salud. Trabajó diez años como redactora de economía y tecnología en EL PAÍS antes de fundar el diario 'Público' y, en 2012, creó la web de noticias de ciencia 'Materia'. Los fines de semana colabora con RNE y escribe, cuando puede, de ciencia y tecnología.

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