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Entrevista:

"Buñuel está en la estratosfera"

Woody Allen estrena en España 'Todo lo demás', una película centrada en el tema de la amistad

La banda de jazz de Woody Allen visitó varias ciudades españolas el pasado mes de septiembre. El cineasta aprovechó el viaje para promocionar su última película y celebrar ruedas de prensa en las que elogió a la familia real, celebró los encantos de Oviedo, Madrid y Barcelona, y criticó con contundencia la política del presidente norteamericano, George Bush, en Irak y Oriente Próximo. También accedió a la siguiente entrevista, embargada hasta hoy, día en que se estrena en España Todo lo demás.

Pregunta. Creo que ésta es la primera de sus películas cuyo argumento se centra en el tema de la amistad. La amistad entre dos personas de edades tan diferentes es lo que le da al filme esa especial ternura. ¿Me equivoco?

"La mayoría de mis películas, y he rodado creo que 35, diría que son más... serias"

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Respuesta. Eso es lo que me interesaba tratar en esta historia, porque, como sabe, la mayoría de mis películas se centran en los problemas de la pareja, del amor. Yo he querido reflejar la situación de un joven encallado en una situación terrible, que no sabe qué hacer para salir de ella, y que consulta, pide ayuda a un hombre más viejo, y más sabio, con más experiencia, pero que tiene la embarazosa particularidad de que está loco. Pero, a pesar de que lo que le brinda son los consejos de un loco, al joven le ayudan. Éste es el esqueleto de la historia, y esta situación era lo que me estimulaba a filmar la película.

P. El joven protagonista está encallado en un gran problema: depende de un agente incompetente, de una mujer con la que se lleva mal, le conducen de cabeza a la ruina, pero es psicológicamente incapaz de romper con ellos. ¿Éste es un síndrome ficticio o tiene un nombre en la psicopatología?

R. He observado en diferentes personas que padecen los diferentes problemas que Jason Biggs encarna en la película. Es muy común la gente envuelta en relaciones sentimentales infelices, hombres con mujeres con las que no tienen oportunidad alguna de salir adelante, y también conozco a gente profesionalmente estancada que no sabe cómo salir del atolladero, y conozco a gente sometida a buenos psicoanálisis y a malos psicoanálisis, y Jason está metido en un mal psicoanálisis. Y en fin, lo que he hecho ha sido juntarlos a todos en un solo personaje.

P. ¿Hay un homenaje a Buñuel en la película? Me refiero a la escena en que una pareja está saliendo del cine, después de ver una película, y ella le comenta a él: "Lo que no puedo entender es por qué esos tipos no pueden, simplemente, terminar de cenar e irse a casa".

R. ¡Sí! ¡El ángel exterminador! ¡Exacto! -Allen salta emocionado sobre su silla-. Me alegro de que lo haya cogido, porque es mi chiste preferido de toda la película, y la verdad es que ni uno entre cien espectadores americanos lo pilla, porque se dice muy de pasada, apenas unos segundos, y sin réplica.

P. Bueno, en España ese chiste no pasará desapercibido, aquí esa película es bien conocida. ¿Así que le gusta el cine de Buñuel, de la misma manera que sabemos que le han influido Bergman, Fellini u otros autores europeos?

R. Mire usted, conozco todas las películas de Buñuel. Si no se nota en las mías se debe a que puedes ser influido por Bergman, puedes tomar esto o aquello de Fellini, puede influirte Kurosawa, etcétera. Pero Buñuel... Está en la estratosfera, está en otro planeta, no hay manera de que te influya porque es un genio demasiado perfecto. Pero aguarde... pensándolo bien, quizá sí que haya influido, por ejemplo, en David Lynch.

P. Suele usted alternar películas reflexivas, filosóficas o intimistas, como por ejemplo Deconstruyendo a Harry, Celebrity, o ésta, con otras más puramente cómicas, como Misterioso asesinato en Manhattan o Timadores de medio pelo. ¿Esa alternancia es adrede?

R. Normalmente las películas que hago son cada vez más "reflexivas", por usar el término que usted ha empleado, pero a veces tengo alguna idea que me digo que puede ser divertida, y me empeño en hacerla porque me divierte y pienso que divertirá a los demás. Pero en general la mayoría de mis películas a lo largo de los años, y he rodado creo que treinta y cinco, diría que la mayoría, treinta de ellas, o veinticinco, son más... serias. Algunas serán comedias, pero comedias agridulces. La verdad es que yo soy una persona pesimista.

P. Sin embargo, Todo lo demás es una película vitalista, como la mayoría de las últimas. Parece que en vez de hacerse más amargo con la edad, a usted le sucede lo contrario, rueda películas más luminosas.

R. No tengo derecho a la amargura porque he tenido una vida muy afortunada. Sólo he tenido buena suerte. Tengo salud, una mujer agradable, hijos, hago películas, toco jazz, hago lo que siempre he querido hacer. Si uno es un artista y no obtiene reconocimiento puede sentirse frustrado, pero a mí me ha pasado lo contrario, he tenido suerte incluso cuando estaba mal. En mis primeras películas cometí grandes errores, pero aun así la crítica y el público fueron benignos, olvidaban los problemas y los errores y se fijaban en las cosas buenas. Pero eso no quita para que yo sea una persona pesimista, en términos existenciales. No creo que la vida tenga un sentido particular. Siento tristeza a propósito del mundo, de la existencia humana.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 5 de diciembre de 2003