El Ayuntamiento de Torreperogil precinta la planta orujera

El Ayuntamiento de Torreperogil (Jaén) precintó ayer los cuadros eléctricos que permiten el funcionamiento de la industria local Orujera Ubetense al incumplir la empresa la orden de cierre municipal por el incumplimiento de las condiciones medioambientales exigidas para el desarrollo de la actividad.

El alcalde de Torreperogil, Francisco Checa (IU) y varias patrullas de la Policía Local y de la Guardia Civil se desplazaron a primera hora de la mañana a la orujera, ubicada a unos dos kilómetros del casco urbano, e instaron a los seis trabajadores que en ese momento había en las instalaciones (de los 30 que forman la plantilla) a cesar en la actividad en base a la orden municipal del pasado 19 de noviembre en la que se retiraba la licencia de apertura.

Una plataforma ciudadana, de la que forman parte los tres grupos políticos municipales, IU, PSOE y PP, acusan a los responsables de la orujera de incumplir el acuerdo de diciembre de 2001 para la instalación de medidas correctoras y el traslado de los secaderos más contaminantes.

Los vecinos de Torreperogil han interpuesto ya más de 1.000 denuncias contra la orujera por la contaminación ambiental del municipio y también de los pozos de aguas subterráneas próximos a la industria. Ayer mismo, coincidiendo con la lluvia caída sobre la localidad, el alcalde lamentaba que la gran cantidad de escorrentías en los aledaños a la orujera fueran a parar a las aguas subterráneas por la ausencia de depuradora.

El pasado mes de abril la Consejería de Medio Ambiente cerró la orujera de manera cautelar por sobrepasar los niveles máximos permitidos de partículas en el aire. Sin embargo, apenas 20 días después se reabrió de nuevo la industria tras superar un nuevo análisis.

La delegada de Medio Ambiente en Jaén, Amparo Ramírez, se amparó en ese análisis para indicar que la Junta no podía impedir su apertura. No obstante, añadió que se harían nuevos análisis para contrastar el temor de los vecinos. La plataforma ciudadana sostiene que la orujera está detrás de las filtraciones de alpechín (residuo que queda tras la molturación de la aceituna) en los acuíferos.

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