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AL VOLANTE

Reacciones pesadas

El Viano es el monovolumen familiar más grande de Mercedes y destaca por su amplitud interior. Sin embargo, tiene un tacto y una conducción menos refinados de lo habitual en estos coches, y, al contrario que sus rivales europeos más modernos, está más cerca de las furgonetas comerciales que de los turismos. Además, su voluminosa carrocería exige cierto periodo de adaptación para tomarle las medidas, sobre todo en ciudad y al maniobrar. Y la visibilidad trasera, bastante justa, tampoco ayuda mucho al aparcar.

Un turbodiésel elástico y potente

El motor 2.2 CDi es una de las mejores armas del Viano e incluye las últimas mejoras, como el turbo variable y el raíl común de segunda generación, que han permitido aumentar la potencia de 125 hasta 150 CV. Va acoplado a un cambio manual de seis marchas con relaciones cortas y bien escalonadas que ayudan a mover un peso elevado (más de dos toneladas). Y circula con soltura en todos los trazados porque es muy elástico y bastante manejable: responde desde 1.500 vueltas y se estira por encima de las 4.000 empujando siempre con fuerza y progresividad.

El resultado es una respuesta fácil y cómoda que permite mantener buenos ritmos de crucero, aunque inferiores a los de otros monovolúmenes grandes. Así, gracias en parte a su eficaz aerodinámica, llanea bien una vez lanzado, no pierde mucha velocidad en las subidas y apenas exige reducir, salvo para afrontar con seguridad los adelantamientos, porque acusa el peso y le cuesta acelerar.

Por lo demás, los consumos son correctos, pero no destacan: unos 9 litros en conducción relajada y en torno a 11 en ciudad y cuando se estiran las marchas.

Propulsión trasera

Aunque su antecesor el Clase V incluía tracción delantera, el Viano lleva propulsión a las ruedas traseras y ofrece un mejor reparto de pesos (50% en cada eje) que mejora el comportamiento dinámico. Su elevado peso aporta un gran aplomo en trazados rápidos y circula con una agradable sensación de seguridad, a la que contribuye también la precisión de la dirección. Pero las reacciones son más pesadas que las de otros monovolúmenes similares, es menos agradable de conducir y no invita a viajar a ritmos tan alegres.

En carreteras estrechas y zonas de curvas acusa más el peso y las inercias, balancea más y no se muestra tan ágil y manejable como otros rivales. Sin embargo, las reacciones son bastante neutras, tracciona muy bien en las curvas, y, sobre todo, transmite una gran sensación de seguridad al conductor, porque incluye de serie todas las ayudas electrónicas (ABS con EBD, control de estabilidad ESP). Además funcionan muy bien, apenas se notan y eliminan muchas situaciones de peligro antes de que el conductor lo perciba.

El conjunto se completa con unos frenos potentes y resistentes que paran sin desequilibrios.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 22 de noviembre de 2003