Un segundo análisis de las huellas incrimina al acusado del Putxet

El estudio fue solicitado por la defensa de Pérez Rangel

No hay ninguna duda. Las huellas detectadas en la bolsa que cubría la cabeza de una de las dos mujeres asesinadas en el barrio del Putxet de Barcelona corresponden a Juan José Pérez Rangel, la única persona que está encarcelada y acusada por estos hechos. La policía ya informó hace meses en ese sentido, pero la defensa pidió a la juez una segunda prueba. Ahora la Guardia Civil ha ratificado lo dicho entonces.

Con este informe prácticamente concluye la investigación judicial, a falta de la declaración poco relevante de algún testigo. De esta forma, Juan José Pérez Rangel podría ser juzgado por un tribunal popular antes del próximo verano. El nuevo informe ha sido realizado por dos peritos de la Guardia Civil tras comparar las fotografías de la zona superior de la palma de la mano izquierda de Pérez Rangel que analizó en su día el Cuerpo Nacional de Policía con otras nuevas fotografías. Ese análisis es lo que se llama técnicamente una contrapericial lofoscópica.

Explica la Guardia Civil en su informe que para concluir que ambas huellas son de la misma persona se necesita que entre ambas fotografías coincidan un mínimo de 12 puntos característicos comunes e igualmente situados y dispuestos en misma mano. Y en el caso analizado, ese mínimo se supera con creces porque existen 17 puntos coincidentes. El informe pericial añade también que entre la fotografía analizada por la Guardia Civil y la que en su día estudió la policía no existe "ninguna desemejanza, al presentar igualdad en cuanto a la dirección, sentido, configuración y situación topográfica de sus puntos característicos".

Coincidencias

Esas huellas fueron encontradas en una bolsa de basura junto al cadáver de María Teresa de Diego, de 46 años, muerta el 22 de enero en un aparcamiento de la calle de Bertran de Barcelona. La mujer aparcaba su vehículo en la plaza número 15 de la primera planta del aparcamiento. También en la plaza número 15, pero de la cuarta planta, guardaba su automóvil Maria Àngels Ribot, de 49 años, asesinada el 11 de enero. Esa coincidencia y las parecidas características físicas de las víctimas hicieron pensar entonces que el agresor pudo equivocarse en el primer crimen y que a quien pretendía matar, por razones desconocidas, era a la segunda mujer.

Pero de la hipótesis del error nunca más se volvió a hablar tras la detención de Pérez Rangel, ni para confirmarla ni para desmentirla. Así las cosas, sólo la declaración del acusado podría ayudar a aclarar el móvil del crimen, que la policía atribuye a un robo. Pero Pérez Rangel siempre ha negado que fuese el asesino, pese a las pruebas reunidas contra él.

* Este artículo apareció en la edición impresa del sábado, 08 de noviembre de 2003.

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