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La plaza de Cerdà se queda sin Mariscal

El Ayuntamiento de Barcelona opta por colocar árboles y césped

¿Será el último proyecto para la plaza de Cerdà? El Ayuntamiento de Barcelona ha retomado por enésima vez la urbanización del espacio central de la rotonda de la plaza, que ha estado cuatro años a la espera de una decisión final. Por el camino, el consistorio ha desestimado las propuestas de Javier Mariscal, a quien se le encargó un gran proyecto escultórico para dignificar uno de los lugares más controvertidos de la ciudad.

El área de Urbanismo del Ayuntamiento se plantea ahora una composición natural, a base de césped y árboles, para el espacio central de la rotonda. De momento, ya se ha plantado el césped. Fuentes del Ayuntamiento de Barcelona declinaron precisar las causas por las que finalmente se acabó desestimando las propuestas del escultor, que en su día recibió el encargo de hacer un conjunto singular que, dados la ubicación y el nombre de la plaza en honor del urbanista Ildefons Cerdà, debía convertirse en un símbolo de la ciudad. El encargo fue realizado por el propio alcalde, Joan Clos.

El tamaño de la rotonda, similar a la de la plaza de Francesc Macià, fue otro de los factores que contribuyeron a que se encargara algo especial. Eso ocurría en la primavera de 1999, tras la sustitución del paso elevado por la nueva conexión con la Gran Via y la rotonda de la plaza. Mariscal realizó varios proyectos, todos voluminosos, pero ninguno de ellos llegó a prosperar.

El primero fue Volem la Lluna, un entramado metálico de figuras humanas que se encaramaban simulando alcanzar la Luna y que se alzaba sobre una base de cristal de 50 metros de ancho con un mástil de 10 metros de altura. La propuesta no fue bien acogida por el Ayuntamiento, tanto por su alto coste (unos tres millones de euros) como por la complejidad del proyecto. El estudio de Mariscal trabajó después en otra propuesta que recreaba un sistema de colinas y jardines elevados por encima de la calzada y de los peatones. También era excesivamente costosa, en opinión de los técnicos municipales, que situaban la inversión entre 1,80 y 2,40 millones de euros. Hace más de un año, ante las reticencias del consistorio, el escultor argumentó que un proyecto importante no se podía hacer por "cuatro duros". Finalmente, sus propuestas han acabado decayendo y portavoces del estudio de Mariscal han quitado hierro a la falta de entendimiento entre el diseñador y el consistorio.

Por su parte, fuentes municipales señalan que el área de Urbanismo trabaja en un nuevo proyecto que, no lo ocultan, es sensiblemente más barato que el anterior. Para empezar se está realizando un estudio previo de la carga que soporta la losa de la plaza. La losa, al igual que la de la cobertura de la Ronda del Mig, tiene limitado el peso que puede soportar. Por ejemplo, en la urbanización de la ronda se optó por poner árboles en maceteros y situarlos a los lados, a la altura de los pilares sobre los que se asientan las vigas y la cobertura. Mientras, se están buscando especies de árboles que puedan formar el conjunto verde.

El Instituto Municipal de Parques y Jardines se encarga del mantenimiento del césped, que se plantó en la pasada primavera y se secó este verano. "Se trataba de un problema de la infraestructura que ya ha sido resuelto por la constructora de la rotonda", apuntan fuentes del instituto. La versión de los vecinos de la zona es sensiblemente distinta. "Lo plantaron deprisa y corriendo para la inauguración de la urbanización de la cobertura de la ronda y luego se secó porque no tenía sistema de riego. Lo han instalado hace unas semanas", subrayan miembros de la asociación de vecinos del barrio de Estrellas Altas, en la Zona Franca.

Obras eternas

La plaza de Cerdà sin pasos elevados se inauguró en la precampaña de las municipales de 1999. Entonces, el consistorio aplazó la instalación del grupo escultórico de Mariscal para después del verano de aquel año. Más tarde, en septiembre, las lluvias y los fallos en el alcantarillado convirtieron la plaza en una gran piscina. Se arrinconó la idea de urbanizar la rotonda. El círculo de 60 metros de diámetro ofrecía un aspecto terroso hasta que se plantó el césped.

Se trata de una parte de la ciudad que ha estado afectada por obras casi de forma ininterrumpida desde los inicios de la década de 1990. Primero, por la adaptación de la línea de Ferrocarrils de la Generalitat. Después, por el desmantelamiento del paso elevado. Más tarde, por las sucesivas intervenciones de la Ronda del Mig. Queda para el futuro inmediato la construcción en uno de sus lados de la Ciudad Judicial.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 23 de octubre de 2003

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