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Londres, París y Berlín logran que Irán acepte el control de su programa nuclear

El régimen de Teherán anuncia la suspensión de los trabajos de enriquecimiento de uranio

Los jefes de la diplomacia de Francia, Alemania y el Reino Unido arrancaron ayer el compromiso de Irán para que acepte cooperar con el Organismo Internacional de la Energía Atómica (OIEA), lo que supone todo un logro europeo para disipar la creciente tensión que representa el programa nuclear iraní. París, Berlín y Londres han terciado para que Teherán adopte la decisión de abrir sus instalaciones nucleares sin previo aviso a los inspectores internacionales. Este acuerdo aleja el peligro de que el régimen islámico pueda dotarse de armas atómicas en su sistema de defensa.

Tras meses de tensión, Irán anunció ayer que se adherirá al protocolo adicional del Tratado de No Proliferación (TNP) de Armas Nucleares y que suspenderá sus actividades de enriquecimiento de uranio, tal y como le exigía el OIEA. La ratificación de este acuerdo por parte de Teherán permitirá a los inspectores de desarme de la ONU visitar sus instalaciones nucleares sin previo aviso, asunto que había sido rechazado por Teherán al considerar que podría afectar a su soberanía.

En el transcurso de la visita sin precedentes de los jefes de la diplomacia de Alemania, Francia y Reino Unido, el régimen de Teherán se comprometió ayer por escrito a aceptar los controles reforzados sobre sus actividades nucleares, a firmar el protocolo adicional del TNP, a suspender sus actividades de enriquecimiento de uranio, a excluir de su doctrina de defensa las armas nucleares y a facilitar una "cooperación y una transparencia totales" con el OIEA. Irán ha cedido en su órdago, rubricando el pacto por escrito, diez días antes de la expiración del ultimátum de la comunidad internacional.

Estabilidad en la región

Los tres ministros de Exteriores europeos -el alemán Joschka Fischer, el francés Dominique de Villepin y el británico Jack Straw- han descrito la fecha del acuerdo como un "día importante" para la lucha contra la proliferación de armas atómicas, para la estabilidad en la región y la normalización de las relaciones entre Irán y la UE.

EE UU reaccionó ayer con prudencia y dijo que esperará a ver cómo transcurren los acontecimientos. Según un responsable del Departamento de Estado: "Las palabras son una cosa, y los actos, otra. Es la práctica lo que importa". EE UU reiteró que mantendrá su veto a Irán en la Organización Mundial de Comercio.

Por su parte, el OIEA, dirigido por el egipcio Mohamed el Baradei, calificó el acuerdo de "alentador", pero matizó que espera que "en los próximos días Irán le entregue una declaración completa de todas sus actividades nucleares".

"Es la llegada de Europa a la escena internacional y a Oriente Próximo, jugando un papel realmente complementario al que desempeñan EE UU", estimó Dominique Moisi, del Instituto de Relaciones Internacionales francés.

Georges le Guelte, antiguo responsable del OIEA, se mostró ayer convencido de que "sólo los europeos" podían conseguir el acuerdo. "Los norteamericanos están, desde hace 25 años, sumidos en una lógica de venganza en sus relaciones con Irán, que les humilló en 1979 durante la toma de prisioneros en la Embajada norteamericana", argumentó. El triunfo del método europeo tiene más valor porque no se han utilizado los procedimientos drásticos norteamericanos, según Moisi.

"Hemos hecho crecer a Europa sobre la base de un caso urgente, definido, no contra EE UU, sino de la mano de EE UU", agregó este mismo experto. "Este logro diplomático viene a reparar la espectacular herida abierta entre EE UU y Europa por la guerra de Irak", concluyó.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 22 de octubre de 2003