Zapatero acusa a Aznar de utilizar al Ejército para justificar la guerra

El PP le recrimina por "despreciar" al pueblo estadounidense

El secretario general del PSOE, José Luis Rodríguez Zapatero, permaneció sentado mientras dirigentes del PP se ponían en pie para aplaudir la bandera norteamericana a su paso en el desfile del pasado domingo en la Fiesta Nacional. Zapatero quiso así expresar su rotundo rechazo a que el PP convirtiera "una fiesta de todos los españoles" en un acto para justificar su apoyo a la guerra de Irak. Pero el PP y el Gobierno interpretaron que el líder socialista despreció con esa actitud al pueblo estadounidense representado en su bandera.

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El líder socialista explicó ayer a sus compañeros de la Comisión Ejecutiva Federal su punto de vista sobre lo que ocurrió el día anterior en el desfile de las Fuerzas Armadas en la Fiesta Nacional. Contó a los suyos su sorpresa cuando aparecieron en la marcha marines norteamericanos, exhibiendo su bandera, soldados polacos con su enseña, así como de Honduras, El Salvador, Nicaragua y República Dominicana. Estos últimos son los que actúan con España en la Brigada Plus Ultra en Irak. Justo al paso de la enseña norteamericana dirigentes del PP se pusieron en pie y prorrumpieron en aplausos. El líder socialista continuó sentado. Lo hizo conscientemente para expresar su rechazo.

"Ayer se produjo un hecho de enorme gravedad porque el Gobierno del PP utilizó la Fiesta Nacional y las Fuerzas Armadas para convertirlo en un acto partidista de apoyo a la guerra de Irak; el Gobierno utilizó este acto de todos los españoles para justificar su participación en una guerra ilegal e injusta y en la posterior ocupación de Irak sin tener el aval de Naciones Unidas", señaló Zapatero. El líder socialista estimó que el presidente del Gobierno ha actuado con "desvergüenza" ya que su apoyo a la acción bélica "tuvo el rechazo de millones de españoles".

Zapatero quiso ayer diferenciar a los pueblos y los gobiernos, al mostrar su respeto a los pueblos de los países que apoyaron la guerra. Lo mismo hizo con España para recordar que las Fuerzas Armadas cumplen con su obligación de seguir los dictados del poder ejecutivo. El responsable de Política Internacional, Manuel Marín, recordó que ha habido actos con participación de soldados de otros países, como es el caso del Euroejercito, "que ha tenido gran consenso". "Pero éste no es el caso" -continuó- "aquí no nos reconocemos todos porque todas las fuerzas políticas de oposición han presentado en el Parlamento hasta seis resoluciones oponiéndose a la actuación del Gobierno".

Pero en el Gobierno y el PP la interpretación de la actitud de Zapatero fue radicalmente distinta. Destacaron que las banderas representan a los países, al conjunto de los ciudadanos y no a los Gobiernos, con lo que vieron en la actitud de Zapatero un "desprecio, no sólo al pueblo estadounidense sino también al español, pues el líder de la oposición aspira a presidente del Gobierno". El ministro portavoz, Eduardo Zaplana, tildó la decisión de Zapatero de permanener sentado en el desfile como "un error de bulto que califica por sí mismo a quien lo hace". El ministro de Defensa, Federico Trillo, pretendió que Zapatero no se había dado cuenta: "Me extraña que fuera una actitud deliberada. Estoy seguro de que en ningún caso Zapatero quiso faltar el respeto a todas esas banderas", ironizó.

José Luis Rodríguez Zapatero, delante de un cartel electoral del PSOE tras la Comisión Ejecutiva del partido.
José Luis Rodríguez Zapatero, delante de un cartel electoral del PSOE tras la Comisión Ejecutiva del partido.EFE

* Este artículo apareció en la edición impresa del lunes, 13 de octubre de 2003.

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