Tribuna:LA CRISIS DEL OVIEDO | FÚTBOL
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La alternativa municipal

Oviedo está viviendo en el terreno deportivo un proceso, en cierta medida, singular, después de que la Sociedad Anónima Deportiva Real Oviedo se situara al borde de la quiebra económica y deportiva. El fútbol mueve muchas pasiones y quizá fruto de ello sea que el reflejo de los nuevos proyectos en los medios de comunicación no es siempre neutral y objetivo. Por ello, creo que es interesante que, al menos, se conozcan las razones del Ayuntamiento de Oviedo para promover un nuevo club de fútbol, el Oviedo ACF, con el fin de intentar recuperar una posición deportiva como la que creemos corresponde a nuestra ciudad.

Primero hay que analizar los antecedentes. La SAD Real Oviedo pasó en dos años de dar beneficios en sus balances a presentar un déficit de más de 7.000 millones de las antiguas pesetas. Los artífices de tan impresionante gestión son bien identificables: Celso González, máximo accionista, y Eugenio Prieto, ex presidente de la Sociedad. Ambos abandonaron la primera línea de la SAD (las responsabilidades de Celso González como gestor de la sociedad prescriben en diciembre de 2004) y dejaron a una persona de su confianza, el actual presidente, Manuel Lafuente, cuyos méritos también son fácilmente reseñables: en el mismo año consiguió que el equipo descendiera dos categorías (a Segunda B, por su "brillantes" política deportiva, y a Tercera División, por la incapacidad de los dueños de la SAD para pagar lo que les debían a los jugadores). El resumen, pues, es que la SAD Real Oviedo se encuentra en Tercera División, con más de 7.000 millones de pesetas de deuda, inmersa en un proceso de suspensión de pagos que puede concluir en quiebra y sin ninguna capacidad para generar un proyecto deportivo solvente, pues ha perdido ya el único "capital" que le quedaba y que eran los jugadores que tenían una cierta proyección. Y habría que hacer una posdata para tener la imagen completa: el mayor acreedor de la SAD es el máximo responsable de esta situación, Celso González, incluyendo las deudas de sus empresas: Elanos Cartera (1,32 millones de euros) y Legalia Compañía de Servicios Jurídicos (2,35 millones de euros).

En muchas ocasiones los dueños de la SAD han tratado de culpar al Ayuntamiento de Oviedo de la situación del club, directamente o a través de la peña ultra que ha tomado la defensa violenta (agresiones, pintadas, insultos, boicot de actos festivos) de sus intereses. Esa acusación es absolutamente falsa. Pocos ayuntamiento de España han ayudado tanto al equipo de su ciudad: le hemos construido un nuevo estadio -8.000 millones de pesetas- que se les cedió por un euro; se está cubriendo la factura de la luz, agua y limpieza del estadio; se colaboró con compras de entradas, con apoyo institucional... Incluso se dio el apoyo institucional al "plan de salvación" presentado por un reconocido profesional ovetense; plan que quedó sin horizontes cuando se produjo el descenso a Tercera División ya que se perdían los mínimos ingresos posibles para afrontarlo. Por lo demás, hay que tener en cuenta que una Administración Pública no puede conceder subvenciones ni ayudas a ninguna sociedad que mantenga deudas con Hacienda o con la Seguridad Social.

En estas condiciones el Ayuntamiento de Oviedo decidió promover un nuevo club a partir del Astur CF, fundado en 1923, que cuenta con 22 equipos y es el que tiene más licencias federativas de Asturias. La idea es reunir de nuevo al oviedismo partiendo del hecho incontestable de que los colores y el sentimiento de la afición no son propiedad de ninguna sociedad anónima. El nuevo Oviedo ACF juega en Tercera División (actualmente es el líder de su categoría), no tiene ninguna deuda y afronta una gestión totalmente transparente y limpia para convertirse en el club que devuelva al fútbol asturiano a la Primera División. La colaboración municipal se ha concretado en un patrocinio por valor de 91.000 euros y cuenta con un respaldo importante de los ovetenses dado que el club ha pasado de 500 a más de 6.000 socios en dos meses.

El último punto de conflicto es el nuevo estadio Carlos Tartiere. El ayuntamiento entiende que estas instalaciones deben revertir al municipio puesto que la SAD ha incumplido los términos del acuerdo con sus deudas a Hacienda y a la Seguridad Social. Pero no queremos expulsar al Real Oviedo de este campo: si al final los tribunales nos dan la razón, en el estadio jugarán el Oviedo ACF y el Real Oviedo, con posibilidad, incluso, de que lo hagan también los otros dos equipos locales de Tercera en los cruces entre ellos. Evidentemente, en ese caso, el mantenimiento del césped correría a cargo del Ayuntamiento, con el consiguiente ahorro para la SAD.

Estos son, esquemáticamente, los datos de lo que está ocurriendo en el fútbol ovetense en estos momentos. A partir de ellos creo que resulta difícilmente explicable que se trate de culpar al Ayuntamiento de la situación de quiebra de la SAD o demonizar su apuesta por recuperar para el fútbol asturiano una posición que merece. Y es aún más sorprendente que quienes se han puesto manos a la obra en ese acoso contra el alcalde de Oviedo, Gabino de Lorenzo, olvidan totalmente a los verdaderos culpables de la quiebra de la SAD Real Oviedo, que siguen manejando los hilos desde la más absoluta impunidad y enlodando la vida política y social ovetense para seguir defendiendo sus intereses económicos. En este asunto no hay ninguna motivación política; no hay ninguna motivación personal. Sólo se trata de recuperar al fútbol ovetense de una catastrófica gestión económica y deportiva ofreciendo una alternativa a la noble afición oviedista.

Alfonso Román López es concejal delegado de Deportes del Ayuntamiento de Oviedo.

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