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"La cultura es la respuesta a los problemas de la crisis de valores", afirma Alfonso Guerra

El diputado participa en Jerez en el V Congreso de la Fundación Caballero Bonald

"Hoy vivimos una situación límite en el mundo", afirmó ayer Alfonso Guerra, diputado socialista y ex vicepresidente del Gobierno, en una conferencia organizada en Jerez dentro del V Congreso de la Fundación Caballero Bonald, que concluyó ayer. Guerra habló sobre Literatura y Pensamiento ante un centenar de personas. Frente a una situación de crisis, el intelectual tiene un papel decisivo, razonó. "La cultura es la respuesta a los problemas de la crisis de valores y a los problemas de la crisis de convivencia", resumió el presidente de la Fundación Pablo Iglesias.

"El trabajo cada día disminuye más, y pronto tendremos que plantear la posibilidad de repartirlo o sustituirlo. En un mundo en el que el empleo escasea la cultura debería ser el referente principal de la actividad humana", comentó Guerra, que es autor, entre otros, de los libros La Democracia Herida (1997) y Diccionario de la Izquierda (1998). El diputado socialista recordó que en unos momentos de crisis extrema -"un mes antes de la Guerra Civil"- Federico García Lorca rechazaba el concepto del arte por el arte. Lorca era partidario de "dejar el ramo de azucenas y meterse en el fango hasta la cintura para ayudar al que busca las azucenas", recalcó Guerra.

El presidente de la Fundación Sistema dibujó un sombrío panorama del mundo actual. "Ganado el sector de la comunicación, sólo queda la mercantilización de la información. El compromiso de los intelectuales, de los creadores y de los políticos no sólo está en la liberación de los hombres del hambre, la miseria y el trabajo indigno, sino que también radica en la liberación de la alienación", aseveró. Guerra abogó por que los creadores se "comprometan firmemente en las soluciones y respuestas frente a la banalización y mercantilización de la cultura".

"Justo después de la caída del Muro de Berlín apareció el artículo de Fukuyama sobre el fin de la historia. El sistema que llamamos neoliberal yo prefiero llamarlo paleoliberal", ironizó Guerra. "Algunos se refugian en el pensamiento débil. La sociedad insistentemente recibe un tipo de mensajes más o menos cargados de negatividad: es ese concepto posmoderno que tanto ha perjudicado al pensamiento", argumentó el diputado socialista.

El papel de la literatura a la hora de comprender la realidad es, en su opinión, fundamental. "El conocimiento de España me ha llegado más a través de la literatura que de los ensayos políticos e históricos", dijo Guerra. "El compromiso social se cumplimenta con la autenticidad del autor, con su visión del mundo, de la vida, del ser humano... Cervantes, Shakespeare y Montaigne escriben sin una preocupación directa sobre el compromiso de la sociedad; pero hoy nos permiten conocer mejor esa sociedad que los libros de los historiadores", explicó. "Todo gran escritor otorga en verso o prosa la más íntima depuración de su sentir, de su vivir pleno, de su pensar, buscando razones en lo más entrañable y poniendo la razón al servicio de lo más íntimo", añadió el diputado.

Guerra opina que el "recorrido por la entraña colectiva es elemento sustancial de la fuerza perenne" del escritor. "Sin el tú, sin la colectividad, no tiene sentido la obra literaria por no tener arraigo, por no tener fruto... La escritura se va haciendo en el autor auténtico cada vez más popular", indicó Guerra. "Lo popular es fuente de valores éticos", resumió el presidente de la Fundación Pablo Iglesias. "La escritura al venir animada de esos valores populares (...) ha de ser sencilla y directa y utilizar la metáfora como parte de la exigencia de depuración del lenguaje", afirmó Guerra.

"Prerrevolución francesa"

Tras la conferencia de Alfonso Guerra se celebró una mesa redonda en la que participaron, junto al diputado socialista, el psiquiatra y escritor Carlos Castilla del Pino y el crítico Santos Sanz Villanueva. El periodista Juan José Téllez moderó el acto. El asunto elegido fue el mismo que el de la conferencia: Literatura y pensamiento. Se trata de un asunto acorde con el congreso, que versó sobre Literatura y sociedad.

Castilla del Pino, autor de un extraordinario libro de memorias, Preterito imperfecto, señaló que "el compromiso del autor está con su obra". "El autor no tiene que pensar más allá de su obra. Lo que debemos al novelista es el descubrimiento de mundos", añadió. "El novelista tiene la facultad de hacer un mundo", dijo. "Hay novelas de las cuales inferimos una idea del mundo. Por ejemplo, La Cartuja de Parma, de Stendhal, y novelas que nos proponen el mundo. Por ejemplo, La montaña mágica, de Thomas Mann", explicó Castilla del Pino.

El psiquiatra cree que "la relación entre la literatura y determinado compromiso obedece a una época pasada". Fue una situación de crisis -propiciada por el franquismo- la que, a su juicio, obligó a muchos escritores a adoptar esta actitud. En una democracia, el compromiso del escritor radica en hacer bien su obra. "La inagotabilidad de la obra bien hecha es la mayor deuda que tenemos con el creador", resumió Castilla del Pino.

"El compromiso del novelista es con su obra. ¿Qué compromiso tenía Kafka?", se preguntó antes de recordar que hoy en día ya no se lee a escritores coétaneos al autor checo que sí que tenían un compromiso explícito. "El intelectual tenía su compromiso social cuando el resto de la sociedad era semianalfabeta. Se convertía en oráculo", relató. Castilla del Pino agregó que una situación así no es tolerada por la sociedad actual. Es más, ironizó, cuando un intelectual asume hoy en día el papel "de oráculo, está presto a hacer el ridículo".

"¿Por qué leemos el Quijote y a Shakespeare? ¿Por qué nos conmovemos con Ricardo III?", se preguntó el psiquiatra. Su respuesta estaba clara: las obras de Cervantes y Shakespeare están "bien hechas". Castilla del Pino puso el ejemplo de Eugenio d'Ors, escritor falangista amigo de uniformes y ceremonias pomposas. Eso no rebaja, en su opinión, su talla de escritor. "De vez en cuando necesito regocijarme leyendo a Eugenio d'Ors", comentó Castilla del Pino.

Alfonso Guerra explicó que "el intelectual está casi descalificado". "Lo que hoy tenemos en la mayoría es un escapismo que lo justifica todo. El posmoderno dice que todo es tan relativo que no hay responsables. Se ha perdido capacidad de indignación", dijo Guerra. "Estamos viviendo en la prerrevolución francesa y no hay capacidad de crear una respuesta", concluyó Guerra.

Sanz Villanueva afirmó que "el pensamiento débil sustituye a las construcciones de los grandes sistemas". "Se hace un ensayo más o menos filosófico", agregó. "Estamos en una situación en la que plantearse los límites de la literatura y el pensamiento resulta conflictivo porque nadie cree en los límites", dijo Sanz Villanueva.

Por la tarde, se celebró una mesa redonda con el periodista Fernando R. Lafuente, el escritor y Premio Cervantes Jorge Edwards y el catedrático Ignacio Soldevila.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 11 de octubre de 2003

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