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Un estudio vincula la muerte de cetáceos al uso del sonar militar

Los zifios de Canarias sufrieron la 'descompresión del buceador'

Los 11 zifios (cetáceos similares a la ballena y el delfín) que aparecieron varados en Fuerteventura el 24 de septiembre de 2002 murieron por causas similares a la descompresión del buceador, según publican hoy en Nature científicos españoles y británicos. La causa más probable es que los cetáceos emergieran demasiado deprisa, alarmados por el sonar de una operación militar iniciada cuatro horas antes en la zona.

A las 3 de la madrugada del 24 de septiembre de 2002, la OTAN iniciaba al sur de Fuerteventura la operación Neotapón, unas maniobras navales organizadas por el Ministerio de Defensa español. Cuatro horas después aparecieron varados en las playas de Fuerteventura 14 zifios de unos 2.000 kilos, 11 de ellos muertos. El ministro Federico Trillo negó que hubiera relación entre Neotapón y los zifios, aunque un mes después matizó en el Congreso: "Nosotros no negamos que pueda haber una relación de causalidad; lo que hemos dicho es que vamos a investigar".

El equipo de Antonio Fernández, de la Facultad de Veterinaria de la Universidad de Las Palmas, ha hecho una detallada autopsia a 10 de los 11 zifios muertos, y ha hallado émbolos (burbujas) de nitrógeno repartidas por los vasos sanguíneos y los órganos vitales de los animales: el desastre más temido por los buceadores.

Los cetáceos y los buceadores respiran aire (los primeros suben a superficie a recargarlo, y los segundos se lo llevan puesto en una bombona). El aire es una mezcla de oxígeno y nitrógeno. Durante la inmersión, los tejidos utilizan el oxígeno, y el nitrógeno va acumulándose en la sangre. Si la inmersión es muy prolongada (como en el caso de los zifios), el nitrógeno alcanza enormes concentraciones en el cuerpo, hasta tres veces superiores a lo que sería posible en superficie.

Por esta razón, los buceadores (y los cetáceos) deben emerger muy despacio a superficie. De lo contrario, el nitrógeno que satura sus venas forma burbujas, éstas viajan a los órganos vitales y causan hemorragias mortales.

"Los cetáceos son los mejores buceadores de la naturaleza", explica Antonio Fernández, "y el hecho de que murieran por la descompresión del buceador puede tener dos explicaciones, ambas relacionadas con los ultrasonidos emitidos por el sonar militar".

La primera es que los propios ultrasonidos provoquen directamente que el nitrógeno, en las altísimas concentraciones que caracterizan a los zifios, forme las burbujas mortales (hay modelos matemáticos que apoyan esta hipótesis). La segunda es que el sonar militar, que era de los más intensos utilizados por la OTAN, alarmara a los animales y les hiciera olvidar sus clases de buceo: subieron a superficie demasiado deprisa y el nitrógeno hizo estallar sus órganos.

"Nuestro trabajo no demuestra que el culpable fuera el sonar, pero reduce mucho las posibilidades de que no lo fuera", dice Fernández. Una de las explicaciones alternativas -que los zifios estuvieran enfermos desde días o semanas antes de la operación Neotapón- ha quedado refutada: los cetáceos murieron en la playa con el estómago repleto de gambas sin digerir.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 9 de octubre de 2003