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Aznar advierte de que "el Estado de derecho tiene resortes para impedir el 'plan Ibarretxe"

El presidente afirma que las posibilidades de que prospere la propuesta son "cero"

El jefe del Gobierno, José María Aznar, aseguró ayer rotundamente que "las posibilidades de que prospere el plan Ibarretxe son literalmente cero". Era la primera vez que se pronunciaba sobre dicho plan, una vez que el lehendakari, Juan José Ibarretxe, lo nunciara el pasado viernes en el Parlamento vasco pues desde el viernes, en que regresó de su viaje a Estados Unidos, hasta ayer, Aznar no había tenido contacto con los medios de comunicación. De modo que cuando, ayer, hizo su pronunciamiento en La Moncloa, acompañado por el presidente de Polonia, Alexander Kwasniewski, ya se había manifestado su Gobierno y su partido, con lo que no podía ser muy original.

Puso el acento, en primer lugar, en la imposibilidad de que el plan Ibarretxe prospere, porque "el Estado de derecho tiene todos los mecanismos y resortes para que la unidad constitucional, el Estatuto de Autonomía y la ley sean respetadas". El viernes, el portavoz del Gobierno, Eduardo Zaplana, adelantó que en cuanto el plan sea aprobado por el Parlamento vasco, dentro de un año según el calendario de Ibarretxe, el Ejecutivo central lo recurrirá ante el Tribunal Constitucional y el Contencioso-Administrativo. El portavoz expresó su confianza en que "no serán necesarias medidas excepcionales", en referencia a la suspensión de la autonomía, prevista en el artículo 155 de la Constitución.

Pero para Aznar, lo más grave del plan Ibarretxe es que el lehendakari "ha anunciado que va a llevar adelante el plan de todas formas, ocurra lo que ocurra". Es ahí, en el presunto incumplimiento del artículo 46 del Estatuto de Gernika por parte del lehendakari donde, a juicio del jefe del Gobierno, reside la "deslealtad profunda y el chantaje inaceptable" de Ibarretxe. El lehendakari dio a entender el viernes que si los partidos que apoyan su plan logran mayoría absoluta en el Parlamento vasco en las próximas elecciones autonómicas, no tiene por qué verse obligado a que el Gobierno central autorice la celebración de un referéndum sobre la autodeterminación del País Vasco.

Tras insistir en que el Gobierno no va a aceptar, "en ningún caso, ningún chantaje ni ningún tipo de imposición" de dicho plan, dijo que éste "sería para tomarlo a broma si no tuviese bombas, pistolas y víctimas humeantes detrás". La conclusión de Aznar, es que "se ampara en el terror, se alimenta del terror y da la razón al terror". E invitó a Ibarretxe a reflexionar sobre "lo que ocurriría si todos tuviesen la ocurrencia de decir en cualquier parte del mundo que, para acabar con el terror, hay que darle la razón a los que lo utilizan".

Pide coherencia al PSOE

Aznar también atacó al PSOE, pero con menos rotundidad que en otras ocasiones, aunque sólo fuera porque los socialistas han manifestado sin dilaciones que se oponen al plan Ibarretxe. Pero esto no fue óbice para que el presidente pidiera al PSOE "un poco de coherencia política a la hora de ejercer las decisiones que le corresponden". Le reprochó, una vez más, la ruptura del Pacto sobre la Justicia, acompañado del PNV, EA e IU, "partidos que se oponen en el País Vasco a la aplicación de la sentencia del Tribunal Supremo en relación con la ilegalización de Batasuna". Asimismo, criticó los acuerdos en la Diputación Foral de Álava del PSOE con el PNV.

Pero, especialmente, le reprochó al PSOE que haya rechazado la propuesta que el entonces vicepresidente primero del Gobierno, Mariano Rajoy, formuló a José Luis Rodríguez Zapatero, el 30 de julio, de formar una alternativa común frente al Plan Ibarretxe.

El secretario general del PSOE en Álava, Javier Rojo, replicó que "el PP no es la alternativa al nacionalismo en Euskadi". "Lo quiso ser y no pudo", dijo, tras referirse a las elecciones autonómicas de mayo de 2001, en que los populares, con Jaime Mayor, presentaron junto con el Partido Socialista de Euskadi, liderado entonces por Nicolás Redondo Terreros, un frente común al nacionalismo. En dichas elecciones, Ibarretxe derrotó al PP y PSE, aunque no logró la mayoría absoluta. Rojo adelantó ayer que, ahora, la alternativa al nacionalismo pasa por el PSE.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 1 de octubre de 2003