La Universitat estrena la primera carrera doble con los 80 mejores alumnos de ADE y Derecho

11 titulaciones aplicarán el nuevo sistema de créditos adaptado a los criterios europeos

El mundo real y laboral no se divide en asignaturas, horarios y créditos. Y la Universidad del futuro tampoco será así. Con el horizonte puesto en el proyecto de convergencia europea -que entrará en funcionamiento en 2006 cambiando la estructura actual de las titulaciones- ayer echó a andar en la Universitat de València la primera oferta de doble titulación del sistema universitario público valenciano. Un innovador proyecto de formación concebido para producir en seis años una cantera de jóvenes licenciados en Administración de Empresas y Derecho, simultáneamente.

Los nuevos planes de estudio reducen la clase magistral presencial a un tercio del programa

Son los mejores. Los 80 alumnos seleccionados, procedentes de distintas ramas de bachillerato, tienen los mejores expedientes y obtuvieron las notas de corte más alta en las pasadas pruebas de acceso en sus respectivas facultades, alcanzando puntuaciones máximas de 9,47 y de 9,42, como subrayó ayer el decano de Económicas, Enrique Villarreal, al destacar el firme objetivo de lograr que, dentro de seis años, cuando salgan licenciados en ambas titulaciones "se incorporen al mercado laboral europeo, sin ningún problema".

Para ello, como explicó el director del Servei de Formació Permanent de la Universitat, Bernardino Salinas, los nuevos planes de estudio, que reducen la tradicional clase magistral presencial en el aula a un tercio del programa completo por curso, busca en esencia que el innovador proceso de aprendizaje reproduzca "los mismos retos y escenarios profesionales" a los que se enfrenten cuando se licencien y se incorporen al competitivo mercado laboral de una Europa ampliada. La experiencia se resume en pasar "de una universidad de la información a una universidad del conocimiento".

Y para ello, precisó Salinas, el mecanismo de la tradicional clase magistral que suministraba información "del oído al brazo y de éste al papel, sin pasar por el cerebro", se elimina. A partir de ahora "las clases magistrales, tendrán que ser, nunca mejor dicho, magistrales", porque las horas quedarán reducidas al máximo, fijado por las directrices de Bolonia (1999) y de Berlín (septiembre de 2003).

Por tanto, por cada 150 horas de trabajo, 42 serán clases presenciales y el resto, 108, se distribuirá en un novedoso sistema de aprendizaje que contabilizará y computará en el nuevo sistema de evaluación las actividades complementarias, tutorías curriculares, trabajos en grupo, seminarios, horas de preparación en bibliotecas, e incluso el liderazgo de cada uno de los 80 brillantes expedientes que han sido seleccionados en este primer curso, para el que se presentaron el doble de los admitidos.

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Para hacer realidad y compatibilizar los viejos créditos de ambas titulaciones los técnicos universitarios han diseñado una rigurosa "guía de estudios", que ayer se entregó a los alumnos, que han prefigurado en forma de "bandas horarias" en el que cada profesor irá fijando la estructura complementaria de los horarios de cada materia. Con todo, lo más novedoso y estimulante de este nuevo plan de estudios inspirado en las directrices europeas (1 crédito equivale a 25 horas) son los "huecos" dejados en las distintas bandas horarias. Huecos, que no dejan espacio al estudiante para "saltarse" obligaciones al amparo de horario "libre". Lejos de esto, los "huecos" fijados a propósito en la estructura de bandas horarias flexibles serán tan evaluables como las clases presenciales, trasladando forzosamente a cada estudiante "la responsabilidad" de llenarlos y programarlos, teniéndose que ceñir éste a un concepto de aprendizaje de "dedicación y horario a tiempo completo", según puntualizó el coordinador del proyecto, el economista Ángel Ortí.

El cambio de cultura en el aprendizaje, no obstante, no sólo supondrá un reto para los 80 alumnos que ayer escuchaban atentamente este primera lección magistral. "La innovación en la mentalidad docente", queda a prueba a partir de ya, como resumió el vicerrector de Estudios y Ordenación Académica, Antoni Ariño, al frente de 11 proyectos de convergencia europea más que se pondrán en marcha en las distintas facultades de la Universitat con la misma filosofía, aunque de momento sólo en determinadas asignaturas y créditos.

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