Los médicos desconvocan las huelgas previstas en el Imsalud

El sindicato profesional, satisfecho con las concesiones de Sanidad

El sindicato médico CESM retiró ayer la convocatoria de seis días de huelga en la sanidad pública prevista para los próximos 9 y 10 de octubre y 20, 21, 27 y 28 de noviembre. El fin de las protestas llega después de que los médicos hayan obtenido del Imsalud en la última semana dos de sus principales reclamaciones: la jornada semanal de 35 horas y la libertad para poder ejercer en el sector privado.

Del enfrentamiento más enconado a posiciones muy conciliadoras. Éste ha sido el cambio que han sufrido a lo largo del verano las relaciones entre CESM, principal sindicato de los 13.000 facultativos de la sanidad pública, y el Imsalud.

Los médicos empezaron el verano acusando al Imsalud y a la Consejería de Sanidad de sumir a los hospitales y ambulatorios en un "caos y deterioro imparables", del que culpaban a la "incapacidad" de los responsables sanitarios del Gobierno regional. Este malestar cristalizó en la huelga del 10 y 11 de julio, que estuvo convocada por CESM y los sindicatos de enfermería SATSE y de auxiliares SAE. Tras las vacaciones, los médicos habían convocado un nuevo calendario de seis días de protestas.

Las demandas de los médicos eran terminar con el deterioro de la sanidad pública y la mejora de las condiciones de los profesionales, con medidas como la implantación de las 35 horas semanales, el desarrollo de la carrera profesional o el establecimiento de un nuevo sistema retributivo. En este último punto se incluía la exigencia de la libre compatibilización entre los sectores público y privado.

La desconvocatoria de la huelga llega después de que el Imsalud haya accedido en una sola semana a buena parte de las reclamaciones de los médicos. El pasado día 12, todos los sindicatos suscribieron con el Imsalud la implantación de las 35 horas semanales, lo que propiciará la creación de 1.514 empleos en la sanidad pública.

En otro acuerdo, alcanzado el pasado viernes por el Imsalud y CESM, CSI-CSIF y CSIT-UP, quedó establecido un nuevo sistema retributivo para los facultativos que les permite compatibilizar libremente el ejercicio de la medicina en el sector público y el privado (ver EL PAÍS de ayer).

Carlos Amaya, secretario general de CESM en Madrid, considera que la presión sindical ha logrado cambiar la inicial "falta de voluntad política del Imsalud para implementar unas medidas que benefician a trabajadores y a ciudadanos".

La Federación de Asociaciones para la Defensa de la Sanidad Pública (FADSP), por su parte, criticó ayer el fin de la dedicación exclusiva. "Era una medida fundamental para el buen funcionamiento del sistema público. Ninguna empresa seria permite que sus empleados trabajen a la vez en la propia compañía y en la competencia", declaró su portavoz, Marciano Sánchez-Bayle.

Sobre la firma

Redactor de temas sanitarios, área a la que ha dedicado la mitad de los más de 20 años que lleva en EL PAÍS. También ha formado parte del equipo de investigación del diario y escribió con Luís Montes el libro ‘El caso Leganés’. Es licenciado en Ciencias Políticas por la Universidad Autónoma de Barcelona y Máster de Periodismo de EL PAÍS.

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