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El congreso de teólogos concluye que la Iglesia ha sustituido "la misericordia por el anatema"

La Asociación Juan XXIII subraya el valor de la "crítica razonada" frente a toda jerarquía

"Jesús anunció el reino y vino la Iglesia", ironiza el mensaje final del 23º Congreso de Teología, celebrado esta semana en la sede de Comisiones Obreras, en Madrid. Unas mil personas asistieron ayer a la misa que clausuró los debates, pero antes los congresistas aprobaron un manifiesto de 1.200 palabras con críticas a la jerarquía del catolicismo español -"por sustituir el perdón y la misericordia por el anatema", entre otras cosas-, pero también con la proclamación de un "cambio de valores" que desemboque en la búsqueda de una ética común a todas las religiones".

La misa de doce en Comisiones Obreras se convirtió en un acto festivo de solidaridad, cuya rareza formal humedeció los ojos de un dirigente del sindicato al recordar su época de reuniones clandestinas, durante el franquismo, en alguno de los templos católicos de las barriadas obreras madrileñas. Pero la eucaristía fue sobre todo el broche religioso a cuatro jornadas de meticuloso repaso a una realidad -en el mundo, en España y en la Iglesia católica, en particular- que gusta poco a los congresistas. Lo proclaman en una de sus conclusiones: "La propia Iglesia católica, sobre todo en algunas de sus jerarquías y de sus movimientos, ha renunciado al anuncio y a la práctica de los valores evangélicos y se ha instalado cómodamente en el sistema del que recibe pingües beneficios, y ha llevado a cabo una inversión de los valores hasta hacer irreconocible el mensaje y la praxis de Jesús de Nazaret".

Según los cristianos convocados por la Asociación de Teólogos Juan XXIII, la Iglesia "ha sustituido la defensa de la ortopraxis por la ortodoxia, el evangelio por los dogmas, la adoración a Dios por la papolatría, la libertad por la sumisión, la fe crítica por la fe crédula, el seguimiento de Jesucristo por la aplicación rígida del Código de Derecho Canónico, el perdón y la misericordia por el anatema y la construcción del reino de Dios por la construcción de una Iglesia jerárquica".

El mensaje del congreso concluye reclamando una "gran revolución de los valores, que empiece por el propio ser humano y se extienda hasta las estructuras", lo que implica "una cultura del compartir, la opción por la austeridad; la liberación de nuestra prepotencia, que nos hace fuertes ante los demás, pero impotentes ante nosotros mismos; la liberación de nuestra apatía ante el dolor humano, y la opción por la misericordia con las personas que sufren".

"Prototipo de hombre libre"

Antes de abordar las conclusiones, aprobadas por aclamación, el congreso había escuchado a primera hora de la mañana las alternativas éticas propuestas por Jesús Peláez, profesor de la Universidad de Córdoba. "Os invito a soñar en una nueva primavera para la humanidad, también para la Iglesia, que vuelva a llenarnos de ilusión a cuantos creemos en la fuerza liberadora y en el poder subversivo y transformador del evangelio de Jesús", dijo Peláez, antes de acotar los "valores cristianos" para la nueva sociedad -libertad, igualdad, apertura al otro, el amor solidario y la austeridad solidaria-, y de definir al fundador cristiano como "el prototipo del hombre libre".

Otra ponencia del congreso, a cargo de Margarita María Pintos de Cea-Naharro, directora del Seminario de Teología Feminista, se refirió a las "rémoras" que las religiones presentes en España han supuesto en el camino de la liberación de la mujer. La imparable conquista de espacios de igualdad de la mujer se ha hecho "luchando contra los que afirmaban que la Biblia impedía su emancipación", dijo la profesora Pintos. Otro dato preocupante para los jerarcas religiosos: a pesar de sus anatemas contra los anticonceptivos, el 72,56% de la población femenina los usa.

Esa falta de autoridad moral de las iglesias se tradujo, con datos de José Luis Moral, profesor de la Universidad Pontificia Salesiana de Roma, en que, de una lista de catorce instituciones, la Iglesia católica ocupa el último lugar en la confianza que suscitan sus propuestas entre los jóvenes.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 8 de septiembre de 2003