CORAZONES DE VERANO
Columna
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Tono, espacio, Celaya, número de móvil

EN EL LECTURAS sale David Bisbal. Paco Ibáñez no sale. Las Sex Bomb salen en esos anuncios donde te piden que marques tono, sex y la marca de tu móvil. Silvio Rodríguez no. ¿Por qué David Bisbal tiene más cabida en el Lecturas que Paco Ibáñez? ¿Es sólo porque él va a los Grammy latinos con Chenoa y Paco Ibáñez no? Del sector de los cantautores, el único que no deja de chupar plano es Joaquín Sabina. Éste va aparte. Salió en EPS hace unos domingos diciendo que en el mundo hay mucha intolerancia, pero además protagonizó un titular de EL PAÍS que asustaba: "Trece cantantes ponen voz de mujer a Joaquín Sabina".

Mis amigas de ambos sexos pensaron que algún médico de Casablanca le iba a operar para ponerle voz de soprano. Que le iba a extirpar los pollos, vamos. Esos pollos que, como explicó en EPS, tanto le gustan a él y a su público. Mis amigas se preguntaban qué voz le iba a quedar, si una voz tipo La Oreja de Van Gogh o más del estilo Mari Trini. Pero luego leyeron el artículo y vieron que no era lo que parecía. Lo habían entendido mal. Resulta que algunas cantantes de carácter van a interpretar temas de Sabina en un disco. Eso me lleva a, con perdón, reflexionar. Dense cuenta: hay cantantes, como Sabina o Paco Ibáñez, que convierten lo que tocan en una canción con mensaje, mientras que hay cantantes que convierten la misma canción en una canción sin mensaje. Denle a Paco Ibáñez una canción, la que sea, que parecerá profunda. Denle a las Sex Bomb la misma canción, que parecerá frívola. Y es injusto. Porque las Sex Bomb también hacen canciones con mensaje. No porque ellas quieran, sino porque hacer una canción sin mensaje es imposible. Todas tienen uno, por pequeño que sea.

Por eso, imaginen que entre las 13 cantantes que ponen voz de mujer a Joaquín Sabina están las Sex Bomb. Y quien dice Sabina dice Paco Ibáñez. Visualicen el Palabras para Julia cantado -¡y sobre todo coreografiado!- por las Sex: "Pero tú siempre acuérdate...", gritarían, mientras se llevasen el dedo índice a la sien para hacer el gesto de "recordar", al tiempo que darían cuatro golpes de cadera. Luego vendría el "de lo que un día yo escribí", momento en que las Sex, en plan secretarias del Un, dos, tres, compondrían un bodegón de chicas que escriben. Uno de sus éxitos sería el A galopar. En el videoclip, rodado en Almería por Santiago Segura, las Sex estarían en fila india vestidas de vaqueras sexys, con sombreros blancos de cuero. Se pondrían la mano sobre los ojos haciendo visera. Y cantarían, casi recitando: "¡A galopar! ¡Uuh...! ¡A galopar!, hasta enterrarlos en el... ¡maaar!". Eso por no hablar del Lobito bueno. Qué pícaro quedaría interpretado por ellas.

Pero es que todavía es más espectacular imaginarse el titular contrario. "Trece cantautores ponen voz de hombre a las Sex Bomb". ¿Hay algún millonario en la sala? Pues debería ofrecer un maletín repleto de euros a Paco Ibáñez, Labordeta, Lluís Llach o Manolo García, para que versionaran temas de las cuatro artistazas. Imaginen a Paco Ibáñez en el Olimpia, vestido de negro. Acaba de cantar lo de "Poderoso caballero es don, don don didirindón, don Dinero". Aplausos y bravos. Paco pone su pie en la silla. (Acorde de guitarra). "Y ahora..." (acorde) "una canción sobre amores..." (acorde) "y desamores...". Le interrumpen los aplausos. El público ya la reconoce. Paco se seca el sudor y empieza, con su bonita voz de Paco Ibáñez, muy lentamente: "Me hace bum, bum... Luego bom, bom, bom... Acaba bang, bang, bang y estalla el corazón...". Cantada por él es una canción de amor, optimista, hasta cierto punto incómoda, que puede colar como un anónimo del siglo XII, por no decir XIII. Cantada por Paco, ha ganado en mensaje. Ese "me estalla el corazón", de repente es un grito contra la guerra.

Es el sistema que se me ocurre para que Paco y nuestros cantautores favoritos ocupen su lugar en la prensa. Sería habitual ver a Lluís Llach con su gorra de lana en el Tele Indiscreta. "Llach: las vacaciones de un madurito seductor", leeríamos. Y por fin podríamos saber "los trucos para enamorarlas" de Silvio Rodríguez o deleitarnos con la sección "Haz la mochila con Labordeta". Todos ellos saldrían comentando su lugar preferido para hacer el amor, o su secreto de belleza. Dirían que en una mujer admiran sobre todo la naturalidad, y que no sea celosa de las fans. Por su parte, las Sex Bomb, alejadas de los circuitos comerciales, en la sombra, publicarían un disco-libro (es importante que sea disco-libro), los beneficios del cual irían a parar a la ONG Geógrafos sin Fronteras. Leerían manifiestos contra la guerra, escribirían canciones para el grupo de teatro Animalario y, con un poco de suerte, hasta las vetarían en Televisión Española, por decir "No a la guerra". Se tatuarían el toro del Guernica, como Alejandro Sanz, "para recordar los horrores del ser humano" (aunque junto al ombligo). No tardarían en quedarse embarazadas y tener hijas que se llamarían Manuela o Candela, y en componer nanas para ellas, que se titularían Nana de Candela o Nana de Manuela. El videoclip se lo encargarían a Isabel Coixet, y en él saldrían todo el rato descalzas. Pero no descalzas para ser sexys, sino descalzas en blanco y negro. Descalzas de puro compromiso, vamos.

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