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CARTAS AL DIRECTOR

La sucesión / 2

Cànoves i Salmalús, Barcelona

Mario Vargas Llosa describió a México en los años noventa como "la dictadura perfecta" refiriéndose al peculiar sistema que perpetuaba en el poder a un mismo partido político cambiando el presidente cada seis años. Y a la manera de las antiguas monarquías, el presidente en turno tenía la facultad de designar a su sucesor. Esa tradición se denominaba comúnmente "El Dedazo".

Tristemente, mientras México ha dado un paso hacia la democracia al romper pacíficamente con esta tradición que duraba ya más de setenta años, hoy contemplamos con preocupación cómo el señor Aznar encamina a España en marcha atrás hacia un modelo propio del Tercer Mundo.

Pero ya que el señor Aznar ha decidido copiar el modelo mexicano debería aprender la historia reciente del país, pues todo presidente que ha querido perpetuarse en el poder designando por sucesor a una marioneta para tirar él de los hilos ha fracasado. Todas las marionetas han terminado por cobrar vida, más temprano que tarde.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 4 de septiembre de 2003