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CRISIS EN EL AYUNTAMIENTO DE MARBELLA

Los concejales fieles al alcalde de Marbella dicen que Gil les dictaba lo que tenían que declarar a los jueces

Cinco de los seis concejales de Marbella que se han quedado junto alcalde, Julián Muñoz, tras la violenta ruptura del GIL el pasado viernes, aseguraron ayer que el presidente del que fuera su partido, Jesús Gil, les envió en abril del pasado año un fax de cinco folios en los que les ordenaba lo que tenían que testificar ante los juzgados que veían los casos de supuesta corrupción de éste. Según los ediles, que no aclararon si habían seguido esas órdenes, Gil se enfadó mucho cuando a uno de ellos se le escapó ante un juez la participación de un funcionario en las comisiones municipales de urbanismo. Estos ediles aseguran que el funcionario decidía a quién se le daba licencia de construcción.

Los cinco ediles sostuvieron que su comparecencia ayer en el salón de plenos del Ayuntamiento era iniciativa suya, pero Muñoz, presente al principio en uno de los escaños leyendo la prensa, acabó monopolizando el acto. De hecho, el fax en el que Gil supuestamente les dictaba lo que tenían que decir se esgrimió como la primera de las pruebas que el alcalde dijo que iba a sacar en su estrategia de "tirar de la manta". Alberto García, sobrino de Muñoz y concejal de Hacienda, prometió repartir copias del escrito de Gil, para luego echarse atrás y esgrimir que se lo impedía la investigación abierta por la Fiscalía.

El modo en que los fieles de Muñoz manejaron públicamente una imputación tan grave a Gil es un ejemplo más del comportamiento reciente de los distintos implicados: amagos, acusaciones altisonantes y, sobre todo, amnesia sobre el papel jugado por ellos mismos en las corruptelas que ahora imputan. Así, para los fieles a Muñoz, Gil y el antiguo gerente de Urbanismo, Juan Antonio Roca, son desde el jueves "delincuentes y corruptos", aunque trabajaron con ellos codo con codo desde 1992 hasta el viernes. Por su parte, para la ex portavoz del PSOE de Marbella, Isabel García Marcos, Roca no es ahora más que "un funcionario sin poder de decisión", cuando ella misma ha presentado decenas de querellas contra él y pidió su dimisión varias más. Y el andalucista Carlos Fernández, que ahora pacta con los afines a Gil, fue expulsado por éste del Consistorio en 1998.

Los fieles a Muñoz aseguraron que fueron Roca y Gil los que iniciaron las negociaciones con socialistas y andalucistas. Y que el acuerdo estuvo a punto de fracasar porque uno de los ediles del GIL, Rafael González Carrasco, decidió apearse y quedarse con Muñoz. "Yo no te traiciono ni a tí ni a Julián", aseguraron que le dijo el edil a Gil.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 6 de agosto de 2003