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OPINIÓN DEL LECTOR

Accidente en la M-30

La madrugada del día 24 de julio volvía yo de trabajar y, desgraciadamente, me topé con un accidente en la M-30 de Madrid. En mi condición de médico forense, no pude sustraerme a la obligación de parar e intentar auxiliar a la persona que se encontraba herida en el interior de su destrozado vehículo. Quiso la providencia que en ese momento pasara por dicho lugar una unidad del cuerpo de bomberos que regresaba de otra contingencia. Gracias a ellos pudimos afrontar la situación angustiosa en la que se encontraba Emma.

Dichas personas me han hecho comprender, en el breve espacio de tiempo que compartimos, lo que es la vocación y la decidida misón de entrega a los demás. Gracias a ellos, Emma encontró consuelo en los interminables minutos que mediaron hasta que las asistencias sanitarias llegaron. Desde aquí mi humilde agradecimiento por su labor diaria. Que te mejores, Emma, esta madrugada me has ayudado a comprender muchas cosas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 26 de julio de 2003