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OPINIÓN DEL LECTOR

Mujeres 'okupadas'

Desde hace unos años, un colectivo de mujeres ocupa el edificio de una antigua tahona en la calle de Embajadores con vuelta a la de Rodas. Hasta el momento ningún vecino tenía el más mínimo motivo de queja por su presencia, siempre discreta. Al contrario, por haber dado vida a un edificio abandonado y prácticamente en ruinas se merecieron el respeto y la simpatía del vecindario.

Al principio del verano apareció en los portales de las casas cercanas una hoja en la que dicho colectivo informaba a la vecindad del inicio de proyecciones de películas en el local okupado y de la apertura en el mismo, en determinadas horas, de una actividad de bar.

Se trataba, como hemos comprobado las últimas semanas, de "poner la venda antes de la herida": desde hace un mes, todos los viernes y sábados por las noches, la proyección de una película en el patio del bajo edificio, seguida de la difusión de música y de la celebración de fiestas hasta altas horas de la madrugada, impide el sueño de los vecinos.

De nada sirve llamar a la Policía Municipal: cuando, tras varios intentos, alguno de los agentes decide desocuparse, es más bien para reprocharle al sufrido contribuyente que moleste a semejantes horas con sus llamadas.

A estas alturas muchos vecinos nos preguntamos: ¿es legal montar una actividad pública de cine y de bar en una casa okupada? Si lo es, ¿se ha expedido la correspondiente licencia a un colectivo que no tiene título alguno, ni de alquiler ni de propiedad, sobre el edificio en que desarrolla la actividad? Si no lo es, ¿a qué espera la policía para hacer cumplir la ley?

Las comparaciones son odiosas, pero cabe suponer lo poco que tardaría la autoridad municipal en intervenir si un ciudadano particular decidiera seguir semejante ejemplo en su edificio. Otra comparación que a uno se le ocurre, igualmente odiosa, es con los demás colectivos de okupas a los que sin contemplación alguna, en el mismo barrio, la policía desaloja metódicamente, la última vez hace pocas semanas.

También éstos ejercen actividades sociales, éstas incluso nada molestas para el vecindario, como la biblioteca o el comedor social que tenían en el parque de Cabestreros.

Vaya por delante que el que estas líneas suscribe es respetuosísimo con toda opción sexual y votante de izquierdas.

No van precisamente por ahí los tiros, queridas amigas de la Eskalera Karakola: proyectad vuestras pelis y poned vuestra música preferida hasta la medianoche como permiten las generosas ordenanzas municipales, y ni un minuto más. Así seguiréis contando con el apoyo y el afecto de todos los vecinos, gran parte de los cuales, como no ignoráis, comparten vuestras ideas libertarias (Lavapiés imprime carácter), y no pocos incluso una opción sexual análoga a la vuestra.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 26 de julio de 2003