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OPINIÓN DEL LECTOR

La religión por imposición

Primero el Ministerio de Educación decidió que la asignatura de religión se valoraría exactamente igual que el resto de asignaturas, y ahora nos hemos enterado de que los obispos ya tienen incluso preparado el temario a aplicar desde el próximo curso. Así, la enseñanza de la religión (católica única y exclusivamente, por supuesto) se engloba dentro del apartado denominado "Sociedad, cultura y religión" que supuestamente tiene dos variantes: la católica y la no confesional, aunque ambas en realidad son idénticas. De esta manera se le obliga al alumno, sea o no católico, a examinarse de esos conceptos idénticos y a que su futuro académico y laboral esté inexorablemente decidido por las notas académicas obtenidas en esa asignatura de carácter doctrinal y no de conocimiento. Todo esto cuando todos sabemos que lo que necesitan realmente nuestros alumnos son más horas y más conocimientos prácticos en matemáticas, lengua o idiomas.

Como educador me sumo a las numerosas voces de sindicatos, partidos políticos, confederaciones de madres y padres de alumnos y otras organizaciones ante la imposición del Gobierno de que la asignatura de religión sea evaluable y computable. En mi opinión, equiparar la religión con el resto de asignaturas es discriminatorio para los alumnos a la hora de elegir las opciones confesional y aconfesional, vulnerando con ello los mandatos constitucionales.

Pienso en definitiva que el clero debe asimilar de una vez por fin que la dictadura franquista desapareció también hace tiempo de las escuelas dando paso a la democracia en las aulas y entre los propios alumnos y que por lo tanto el lugar más adecuado para enseñar sus doctrinas teologales son sus iglesias y sus escuelas privadas, y no la escuela pública y laica que pagamos todos los ciudadanos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 23 de julio de 2003