Cese en la embajada en el Vaticano tras las denuncias de irregularidades

López Jacoiste pide que se investigue la gestión de la Obra Pía

El Ministerio de Asuntos Exteriores ordenó ayer el cese fulminante del ministro Consejero y número dos efectivo de la Embajada de España ante la Santa Sede, Jesús Julio López Jacoiste, quien, el pasado 8 de julio, pidió que se investigue la gestión del patrimonio inmobiliario de la Obra Pía, institución eclesiástica que preside y dirige con absoluta autoridad el embajador de España ante la Santa Sede.

López Jacoiste pidió en concreto que la Obra explique los últimos alquileres decididos por el embajador, Carlos Abella Ramallo.

El alquiler por un precio muy inferior al de mercado y a un político afín al primer ministro, Silvio Berlusconi, del apartamento que ocupó en su día el fallecido periodista Indro Montanelli, fue la gota que colmó el vaso de la alarma del número dos de la embajada, en el contexto de una gestión poco transparente. El piso en cuestión, 190 metros cuadrados sobre la célebre Piazza Navona, es una de las joyas de una corona de propiedades que se extienden por las mejores calles del centro histórico de la capital italiana, y que la Embajada de España ha puesto tradicionalmente a disposición de políticos, periodistas y otras personalidades.

Carlos Abella, en su calidad de gobernador de ese patrimonio, que no es propiedad del Gobierno español, pero sí está bajo su gestión directa desde los tiempos de Alfonso X el Sabio como consecuencia de una historia compleja que remite a las cruzadas, firmó una comunicación escrita aprobando el arriendo del apartamento que fue de Montanelli al diputado de Forza Italia, Alberto Michelini por la suma de 4.150 euros, al menos 2.000 euros por debajo de lo que sería su precio de mercado. La Obra Pía tuvo en el año 2000 un déficit de 600.000 euros

El contrato, por cuatro años prorrogables en otros cuatro, no se ha firmado aún porque el piso está siendo restaurado. Su adjudicación ha provocado ya, sin embargo, un cierto revuelo, debido a que previamente el mismo alquiler fue apalabrado con la ministra italiana de Igualdad de Oportunidades, Stefania Prestigiacomo, quien, sintiéndose relegada, llegó incluso a exhibir en privado otras comunicaciones del embajador Abella en la que se le decía que el piso era suyo.

En ese contexto, López Jacoiste, como vicepresidente de la Obra Pía escribió el pasado 8 de julio a la junta pidiendo que se revise la adjudicación del piso de Montanelli a Michelini, y que la junta, en la que habitualmente habla sólo el embajador Abella, explique en concreto: las "razones pormenorizadas del establecimiento en su día del precio de 4.150 euros, siendo así que el precio actual de mercado de semejante mansión, con vistas al centro de la Plaza Navona, no bajaría en ningún caso de 6.000 euros"; el "criterio que se siguió para fijar este precio"; "pormenores" de las negociaciones mantenidas con Michelini y Prestigiacomo; ofertas por el mismo piso de otros aspirantes.

A partir de ahí, los hechos se precipitaron. El embajador Carlos Abella excluyó la posibilidad de que la junta se reuniera para tratar este asunto. Ayer por la mañana, López Jacoiste recibió del Ministerio de Exteriores la noticia de un cese del que hasta ahora nunca se había hablado y de que tiene un mes para hacer las maletas. La Oficina de Información Diplomática declinó ayer comentar esta decisión.

Abella llegó en 1996 a la Embajada de España ante la Santa Sede, un destino que generalmente culmina la carrera de postín un diplomático maduro, tras ser cónsul en Miami durante los años en que las relaciones de José María Aznar con el sector del exilio cubano dirigido por el fallecido Jorge Mas Canosa fueron tan intensas que incluso se habló de ayudas financieras para las elecciones generales de aquel año.

* Este artículo apareció en la edición impresa del lunes, 14 de julio de 2003.

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