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El Ejército instruye en técnicas antidisturbios a una compañía de la Legión para actuar en Irak

Defensa quiere evitar que las tropas hagan uso de sus armas de guerra ante eventuales tumultos

El Ejército de Tierra está instruyendo en técnicas antidisturbios y equipando con material no letal a una compañía de la Legión para que pueda hacer frente a tumultos en Irak sin recurrir a sus armas de guerra, según fuentes militares. España quiere prevenir situaciones como las vividas por los soldados estadounidenses en Faluja, a 80 kilómetros al oeste de Bagdad, donde a finales de abril mataron al menos a 15 manifestantes. El Ministerio de Defensa ultima la composición del contingente español para Irak, con un máximo de 1.300 efectivos, que debe aprobar el viernes el Consejo de Ministros.

El Estado Mayor de la Defensa cuenta con ya con los informes del equipo de reconocimiento que a finales de junio visitó la provincia de Al Qadisiya, donde tendrá su cuartel general la brigada española. Un segundo grupo de 30 militares partió el pasado lunes desde Santiago de Compostela, a bordo de un Hércules del Ejército del Aire, para inspeccionar con mayor profundidad la zona de responsabilidad española.

La información recibida hasta ahora indica que se trata de un área "relativamente tranquila", en comparación con otras partes de Irak donde los incidentes y ataques contra las fuerzas de ocupación son casi cotidianos. Pese a ello, la misión se considera "muy dura" y "de alto riesgo".

El primer problema son las altísimas temperaturas, que superan los 40 grados durante las horas centrales del día, y la falta de infraestructuras básicas. Pero lo que más preocupa es la creciente hostilidad de la población local hacia la presencia militar extranjera, que reflejan los informes de inteligencia. Los españoles deberán relevar a los Marines de EE UU, cuya rudeza de trato no ha contribuido a facilitar las relaciones con la sociedad iraquí.

Discusiones con Hacienda

La composición del contingente está siendo objeto de complejos ajustes, ya que el Ministerio de Hacienda ha impuesto un límite de 1.300 para el total de efectivos, 200 menos de los que consideraban necesarios los responsables del planeamiento militar.

Este límite presupuestario ha puesto en riesgo la participación de una unidad de la Guardia Civil, que Defensa juzga imprescindible para afrontar problemas de delincuencia a los que sin duda habrá que enfrentarse, dado el vacío dejado por el colapso del régimen de Sadam Husein.

Las últimos planes reducen el contingente de la Guardia Civil a sólo 45 agentes, de los que 30 estarían adscritos a la brigada hispano-centroamericana y 15 a la división polaca, de la que dependerán las tropas españolas.

Pero aún no está claro si la unidad de la Guardia Civil se incluirá dentro del límite de los 1.300, será financiada por Defensa y obligará a reducir un número equivalente de militares o se contabilizará al margen.

Dada la escasa presencia que en todo caso tendría la Guardia Civil, el Ejército de Tierra está adiestrando a una compañía de la Legión y equipándola con material antidisturbios para actuar ante eventuales tumultos, como ya hizo en el caso de Kosovo.

La Brigada de la Legión, con base en Viator (Almería), aportará uno de los cuatro batallones de Infantería de la denominada brigada Plus Ultra, mientras que los tres restantes se nutrirán de tropas procedentes de cuatro países centroamericanos: El Salvador, Honduras, República Dominicana y Nicaragua.

El cuartel general de la brigada se formará a partir de la Brigada Ligera Aerotransportable (Brilat), con base en Figueirido (Pontevedra), mientras que las unidades más numerosas serán las de Apoyo Logístico y Transmisiones (dada la debilidad de la división polaca en materia de comunicaciones), así como un Escuadrón de Caballería y una unidad de helicópteros de transporte.

A falta de decisión oficial, lo lógico es que al frente de la brigada vaya el actual responsable de la Brilat, el general Vicente Díaz de Villegas, mientras que para el cargo de adjunto al jefe de la división, el polaco Andrzej Tyszkiewicz, se baraja el nombre del general Ricardo Martínez Isidoro, ex director de la Escuela de Guerra del Ejército. Además, España tendrá 30 oficiales en el estado mayor de la división.

Está previsto que la comisión aposentadora del contingente, con más de un centenar de efectivos, salga hacia la zona la semana próxima, tras la aprobación del Consejo de Ministros.

El presidente del Gobierno, José María Aznar -de visita oficial en El Salvador, uno de los países que participan en la misión pese al amplio rechazo de la población-, no tiene dudas sobre la necesidad de este despliegue, pese a los evidentes riesgos que entraña, informa Peru Egurbide. "No sólo es viable, es conveniente. España es un país que asume sus responsabilidades. Si apostamos en Irak por una sociedad democrática en el futuro. Si apostamos por la seguridad en la legalidad y por una oportunidad de paz entre palestinos e israelíes, es precisamente ahora cuando hay que estar presente en Irak", manifestó Aznar.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 9 de julio de 2003