Análisis:COYUNTURA INTERNACIONALAnálisis
i

¿Tipos de verano?

Tras alcanzar niveles mínimos desde los años cincuenta, las rentabilidades de largo plazo en EE UU han repuntado ligeramente. Ello ha provocado que los los inversores se plantean si estamos ante el inicio de una tendencia al alza de los tipos de interés. La respuesta hay que buscarla en los factores que hay detrás de la evolución del mercado de deuda pública.

La primera explicación al repunte es que se hayan despejado dudas sobre la recuperación. Superada la incertidumbre geopolítica, la confianza debería haber crecido, y con ello, reactivarse las economías. Además, en EE UU, la expansión fiscal y la depreciación del dólar impulsarán la actividad. La mejoría en las perspectivas de crecimiento y beneficios podría estar detrás de las alzas bursátiles desde marzo. Llegaría ahora el turno de la subida de rentabilidades. Pero la confianza de los agentes tarda en recuperarse y la perspectiva de un crecimiento robusto a medio plazo, tras el repunte esperado a final de 2003, no está clara.

No parece haber argumentos claros para que los tipos de interés de largo plazo sigan repuntando durante el verano

El segundo factor que apoyaría el aumento de las rentabilidades es el menor temor a la deflación. La expectativa de una generosa provisión de liquidez por la Reserva Federal puede estar detrás de las rentabilidades mínimas que se habían alcanzado. Se ha especulado con posibles medidas de política monetaria menos convencionales como la compra de bonos en el tramo largo de la curva de deuda por la autoridad monetaria. Una situación que podría justificar el creciente diferencial que se observa entre los tipos del mercado y los que corresponderían a los fundamentos de la economía. Utilizando como variables explicativas inflación, crecimiento, tipos a corto y déficit, las rentabilidades de largo plazo deberían situarse entre 50 y 100 puntos básicos sobre los mínimos de junio. La corrección de este diferencial podría haberse iniciado tras mostrar la Reserva Federal un tono menos negativo respecto al escenario de deflación. Pero este argumento tampoco parece suficiente para evitar que la cautela del inversor siga, lo que previsiblemente pondrá freno a las recientes subidas de tipos.

Además, una pendiente más elevada de la curva de deuda no beneficia a la empresa, clave para una recuperación robusta. No es probable que se observe una mayor inclinación de la curva al menos hasta después del verano, si es que para entonces la reducción de incertidumbres es más sólida.

Mayte Ledo, economista jefe para OCDE y Mercados del Servicio de Estudios del BBVA.

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0005, 05 de julio de 2003.