Hacienda pide al Ejecutivo vasco que no condicione la solución al conflicto del Cupo

Los 32 millones de euros descontados unilateralmente por el Gobierno vasco de la liquidación del Cupo que debía pagar el pasado 31 de mayo corren el riesgo de convertirse en uno de los culebrones políticos del verano. Las tres haciendas forales le quitan importancia a la cuestión, mientras que los gobiernos vasco y central continúan la guerra de reproches. El secretario de Política Fiscal, Territorial y Comunitaria, Rafael Cámara, pidió ayer al Ejecutivo vasco que no ponga condiciones a la resolución del impago. El alto cargo del Ministerio de Hacienda reiteró que la reunión para resolver la cuestión debe contar con la presencia de las diputaciones, lo que rechaza el Ejecutivo autónomo.

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Cámara aseguró que no entendía la postura del Departamento de Hacienda vasco y sostuvo que el ministerio siempre ha estado abierto al diálogo. Señaló que en la reunión que quiere impulsar se trataría tanto este asunto como otros: las compensaciones por los gastos causados por el vertido del Prestige, el despliegue de la Ertzaintza o la constitución de la Junta Arbitral, instrumento previsto en el Concierto.

El Departamento de Hacienda replicó que el ministerio no quiere resolver las desavenencias entre ambos ejecutivos y enmarcó la polémica en "la estrategia de la tensión" del Gobierno central.

Fuentes de las haciendas forales ponían ayer las cosas en un tono medio. Concedieron que el descuento unilateral es una decisión política, pero tras recalcar que el Gobierno central no ha respondido a los requerimientos planteados desde octubre pasado. Los ajustes en la liquidación se han realizado todos los años desde que Euskadi tiene las competencias de Sanidad.

El nuevo Concierto establece borrón y cuenta nueva de todas las liquidaciones pendientes. Sin embargo, establece la excepción de la Sanidad.

* Este artículo apareció en la edición impresa del miércoles, 18 de junio de 2003.

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