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Reportaje:CRISIS INSTITUCIONAL EN LA COMUNIDAD DE MADRID

El guardián de Rato en los pueblos de Madrid

Ricardo Romero de Tejada, secretario regional del PP, ofrece pactos a ediles expulsados con tal de vencer al PSOE

Ricardo Romero de Tejada y Picatoste es, para todos los dirigentes del Partido Popular, "el hombre de Rodrigo Rato en Madrid". Esa cualidad lleva adosada la función de secretario general del PP-Madrid, el segundo puesto de responsabilidad en el partido.

Ahora se ha convertido Romero de Tejada en la diana a la que el PSOE dirige su acusación política más grave contra el PP: un delito de cohecho para arrebatar el Gobierno de la Comunidad de Madrid al PSOE.

"Mi obligación es buscar acuerdos con la máxima generosidad por nuestra parte"

En estos momentos difíciles, Rato ha sido el dirigente político del PP que ha hecho una defensa más ardorosa de su hombre de confianza, Ricardo Romero de Tejada.

El PP se organiza en la Comunidad de Madrid gracias a un curioso equilibrio de poderes.

- El primer puesto lo decide José María Aznar desde 1991, cuando inició la renovación del partido en todas las autonomías. Aznar elige desde entonces para ese puesto a Pío García Escudero, que es ratificado sin problemas por todos los delegados en cada uno de los congresos regionales. Les une una vieja amistad y trabajaron juntos durante la etapa de Aznar como presidente de Castilla y León.

- El segundo puesto se lo queda Rato. Primero puso a José Manuel Fernández Norniella en un cargo creado a la carta: coordinador de la Presidencia. Después optó Rato por Ricardo Romero de Tejada, que fue nombrado secretario general del PP-Madrid el 30 de abril de 1996.

Alberto Ruiz-Gallardón, el tercer dirigente de Madrid, apenas se preocupó nunca de los resortes de poder dentro del partido. Ni siquiera para el reparto de los puestos. En el tercer escalafón, no obstante, ha situado en el último congreso a su hombre más leal, Manuel Cobo, hoy vicealcalde y consejero de Presidencia hasta hace unos días.

En el reparto de funciones, a Ricardo Romero de Tejada le corresponde poner orden y alcaldes en los pueblos. Como regidor de Majadahonda, sus 12 años de gestión estuvieron salpicados de sobresaltos. En 1995 declaró ante el juez por una adjudicación sospechosa de viviendas municipales; en 1997 firmó un acuerdo con Jesús Gil, entonces presidente del Atlético de Madrid, para ceder un suelo para la ciudad deportiva del club de fútbol que acabó convertido en motivo de escándalo en los plenos municipales; privatizó la recaudación de tributos y coqueteó con aventuras empresariales privadas que no llegó a poner en práctica. En las urnas, su gestión recibió el respaldo de sus vecinos elección tras elección.

Sus posiciones de poder eran grandes: alcalde de Majadahonda, secretario general del PP-Madrid, y miembro del Consejo de Administración de Caja Madrid.

En el partido, maneja de manera autónoma la estrategia política en los municipios, salvo en la capital, donde Pío García Escudero manda a través de Manuel Troitiño, responsable de distritos.

Romero de Tejada, alcalde antes que secretario general de partido, diseña operaciones agresivas para derribar gobiernos socialistas. Hasta el punto de que llega a ofrecer una alcaldía, como ocurrió en 1999 con Torrejón de Ardoz, a un concejal independiente al que unos meses antes había expulsado "por no dar imagen de centro". Lo explica así: "Mi obligación era buscar acuerdos, con la máxima generosidad por nuestra parte, para que Torrejón tuviese un Gobierno de centroderecha".

Romero de Tejada amagó una operación parecida la pasada semana, cuando por sugerencia del constructor Francisco Bravo Vázquez, al que conocía de "dos bodas" aceptó recibir a un concejal al que había expulsado un año y medio antes del partido para hablar de un posible pacto en Sevilla La Nueva contra el PSOE.

"Romero de Tejada hace estas cosas sin encomendarse a nadie. Es su estilo", señala un dirigente de la ejecutiva popular de Madrid.

García Escudero vela por los intereses de Aznar. Romero de Tejada defiende los de Rodrigo Rato y eso le lleva a enfrentarse con Ruiz-Gallardón, según interpretan muchos altos cargos del PP.

Cuando Alberto Ruiz-Gallardón acabó con los privilegios económicos de algunos altos cargos que compatibilizan su nómina de alcalde, diputado o concejal con las dietas de Caja Madrid (entre 42.000 y 48.000 euros al año), Romero de Tejada no ocultó su malestar. Fue el único dirigente político del PP que, escocido por la reducción de sueldo que impuso Ruiz-Gallardón por Ley, se quejó públicamente: "No hay ni base jurídica ni política para adoptar esa decisión". Después, rectificó a medias: "No cuestiono la decisión política ni la capacidad normativa. Tan sólo puedo discrepar sobre su oportunidad. La medida puede tener efectos indeseables en el seno del Consejo de Caja Madrid ya que unos podrán percibir las dietas y otros no. Y todos tienen la misma responsabilidad". Se quedó en el año 2000 sin los 48.000 euros de dietas al año por incompatibilidad con su cargo de alcalde de Majadahonda. Y recuperó la dieta en mayo de 2001, cuando dimitió como alcalde por "motivos personales".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 18 de junio de 2003