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Reportaje:EL GOBIERNO DE LA COMUNIDAD DE MADRID, EN VILO

... Y la Asamblea explotó

Mientras la nueva presidenta de la Asamblea improvisaba su discurso ante la incredulidad de la Cámara, Simancas palidecía

"Concha, prepárate un discurso que vas a ser la nueva presidenta" del Parlamento regional, le advirtió un compañero de filas del Grupo Popular a Concepción de Dancausa. Ésta buscó entonces un folio y se puso a improvisar un escueto discurso como nueva presidenta de la Asamblea de Madrid. Ella iba preparada para ser la vicepresidenta tras la constitución de la Mesa y jamás se le pasó por la imaginación que iba a sustituir en el cargo a Jesús Pedroche, que ayer, tras su renuncia como concejal del PP en el Ayuntamiento por una sentencia de Constitucional, ni tan siquiera se personó en la sala.

Dancausa, de repente, vio cómo su grupo, puesto en pie, la aplaudía y cómo Carlos Westendorp, el diputado de más edad, la proclamaba presidenta de la Cámara. En los bancos de enfrente la tensión era patente. El rostro de Rafael Simancas palidecía y la mandíbula se le tensaba. Alberto Ruiz- Gallardón, el presidente saliente, y su equipo de gobierno apenas se movían de sus asientos y ni tan siquiera aplaudían el triunfo de su grupo en la Asamblea.

"¿Qué ha pasado?". "Que dos socialistas se han tomado un café y se han marchado"

"Hubiera preferido que me hubiera pasado lo que a ti", le dijo Simancas a Jiménez

Fue entonces cuando Luis Eduardo Cortés, todavía consejero de Urbanismo, Obras Públicas y Transportes, y uno de los hombres de confianza de Aguirre, se acercó hasta Simancas y le propuso algo. El candidato del PSOE agradeció con un gesto el ofrecimiento. Fue así como un improvisado pacto daba la vicepresidencia a Francisco Cabaco. Era el primer acto de una mañana de sobresaltos que rompía con la habitual placidez que acompaña a las sesiones parlamentarias de la Asamblea de Madrid.

Aguirre pidió un libro de la Asamblea en el que figuran los nombres, las fotografías y el currículo de los diputados. La presidenta del PP no le ponía cara a los dos diputados que estaban a punto de dar un vuelco a su futuro político.

En los pasillos que rodean el salón de plenos la actividad era frenética. "¿Pero qué ha pasado?", se preguntaba un funcionario algo despistado. "Alguien ha llegado tarde". "Que no, que no, que dos de los socialistas se han tomado un café y se han marchado", respondía un tercero.

Simancas salió al cuarto de baño cuando las puertas de la sala de plenos se abrieron, y tras él, una corte de diputados, periodistas y curiosos. El candidato iba demacrado y su jefa de prensa, Carmen Salamanca, aseguraba: "Si tiene los ojos rojos es por su alergia. Está hecho polvo, es lógico, pero no está llorando".

Cerca de la puerta del cuarto de baño esperaba Trinidad Jiménez la salida de Simancas. "Yo sé por lo que está pasando. Él estuvo conmigo la noche del 25 de mayo cuando perdí las elecciones. Hoy venía a ver la composición de la Cámara y a vivir un momento importante para el PSOE y para Rafa Simancas. Ahora lo que quiero es estar con él y devolverle la solidaridad que mostró conmigo".

Simancas, apenas visible por las cámaras que le acompañaban, se refugió en una sala con su grupo para analizar la situación. "Luego hablará", anunció un portavoz socialista. Entonces Esperanza Aguirre hizo lo mismo y se marchó con los suyos. "Habrá rueda de prensa luego, en la salón Manzanares", advirtieron sus colaboradores.

Con los dos principales grupos diseñando estrategias en sus cuarteles y Fausto Fernández, cabeza de lista de IU, desconcertado, los consejeros salientes se acercaban a los periodistas. "¿Y ahora que va a pasar?", preguntaba Pedro Calvo, consejero de Medio Ambiente y futuro responsable de Seguridad en el Ayuntamiento. "Pues que igual tienes que ocuparte de dos trabajos por un tiempo", le respondía un colaborador.

Ni los más veteranos de la Asamblea recordaban una situación como esa. Manuel Cobo, consejero de Presidencia y futuro vicealcalde, y Juan Bravo, consejero de Hacienda y futuro concejal de Hacienda, echaban mano del Reglamento de la Cámara para consultar plazos. "Hay que llamar a un letrado y que nos explique en qué situación nos quedamos ahora nosotros si esto se alarga y no hay acuerdo", advertía Cobo.

Antes, en la sala de plenos, Alberto Ruiz-Gallardón se había acercado hasta el escaño de Rafael Simancas para transmitirle palabras de ánimo y hay quien asegura que el propio candidato socialista llegó a pedirle consejo.

Arriba, entre los invitados al acto de constitución de la Cámara estaba Inés Sabanés, portavoz de Izquierda Unida en el Ayuntamiento de Madrid y amiga de Rafael Simancas. "Estoy deprimida. Esto que está pasando es muy malo para todos. Los dos diputados, si tienen decencia, deberían devolver su acta. No he querido acercarme a Rafa porque estará hecho polvo pero en cuando pueda hablaré con él", contó Sabanés, que dejó la Asamblea para acudir a un acto de homenaje a los abogados muertos en la matanza de Atocha. Eso sí, antes de marcharse, Sabanés aprovechó la presencia entre los invitados al acto de Francisco Javier Ansuátegui, el delegado del Gobierno, para pedirle una reunión urgente en la que hablar del aumento de la criminalidad en Madrid.

En la cafetería, las provisiones se acababan, la espera era larga. Socialistas y populares se hacían esperar. Fausto Fernández era el único que hacía declaraciones. "Las negociaciones para la formación de gobierno están rotas, claro está". Fernández pasaba de aspirar a formar gobierno con el PSOE a sospechar que su futuro iba a depararle, probablemente, un papel más secundario.

Esperanza Aguirre fue la primera en aparecer. Lo hizo acompañada por Luis Eduardo Cortés y el diputado Juan José Güemes. El salón Manzanares se llenó, pero no sólo de periodistas sino también de diputados de sus filas que querían saber de primera mano qué decía su jefa ante la nueva situación. "Y yo que llevo dos días empaquetando las cosas del despacho y triturando documentos, ahora a lo mejor sigo en mi puesto de trabajo", decía incrédulo un consejero y diputado en las lista de Aguirre.

Aguirre recordó sus cifras, sus 55 disputados, que su lista era la más votada, y poco más. "El problema lo tiene el grupo socialista", advirtió.

Cuando el PP se marchó, aparecieron Simancas y los suyos. "Su cara parece de cera", advirtió alguien al ver al presidente del grupo socialista. Simancas intentó sonreír pero fue peor. Tras hacer un balance de la situación, se marchó. "Creo que se va a su casa a analizar todo lo que le está pasando", contó Trinidad Jiménez. "Luego hemos quedado con José Luis [Rodríguez Zapatero]. Yo ya le he dicho que él esté tranquilo, que tiene el apoyo de José Luis". Cuentan quienes presenciaron la conversación entre Trinidad Jiménez y Rafael Simancas que él le dijo a ella: "Hubiera preferido que me hubiera pasado lo que a ti el día 25, y no esto".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 11 de junio de 2003