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EMPRESA | Nutesca

Trampas sexuales para mariposas

La firma de Baeza diseña remedios naturales para controlar las plagas

La euzophera pinguis haw es el lepidóptero causante de la que está considerada como tercera plaga en el olivar español. La dificultad de controlarla radica en que, en estado de larva, se sitúa dentro del tronco del olivo, a una profundidad de entre cuatro y cinco milímetros, siendo casi imposible llegar a ella con cualquier tratamiento químico. Para intentar paliar esta situación, hace siete años se creó en Baeza (Jaén) la empresa Nutesca, que comercializa un revolucionario sistema de control de la plaga del abichado o agusanado del olivo.

En colaboración con un grupo de biólogos de la Universidad de Jaén, que han llevado a cabo durante varios años una investigación sobre las plagas en el olivar, la empresa Nutesca tiene patentada la feromona como alternativa al uso de productos químicos. Se trata de un atrayente sexual para las mariposas o larvas y su utilización consiste en la captura de los machos, mediante trampas o polilleros tipo delta, que se sienten atraídos por las sustancias presentes en la feromona.

Datos de interés

Dirección

C/ Cuba, 13,

Baeza (Jaén).

nutescasl@wanadoo

Empleados

Cinco

Facturación

700.000 euros en 2002

Producción

Control de plagas en el olivar

La compañía jiennense comercializa en todas las zonas olivareras ibéricas su feromona

Este procedimiento permite obtener una información muy valiosa sobre el estado de infestación de la finca. Además, con el estudio de esos datos por parte de los técnicos, y realizando recuentos semanales de capturas, se aconseja al agricultor el mejor plan de actuación. Sólo en una superficie de unos 200 metros cuadrados de olivar pueden llegar a recogerse unas 2.000 mariposas en algo más de un mes. "Es un método de lucha que representa una revolución en el olivar tradicional frente al empleo masivo de insecticidas que elimina a los insectos parasitarios de esta plaga y evita cualquier tipo de impacto ambiental", asegura el ingeniero técnico agrícola Antonio Estevez, responsable de esta empresa.

La plaga en cuestión puede encontrarse en cualquier época del año, salvo en los meses de invierno, en todos y cada uno de sus estadios: larva, mariposa o huevos. Si además se tiene en cuenta que esta plaga se desarrolla en función de la temperatura ambiental, zonas olivareras de Córdoba y Málaga, se encuentran pobladas todo el año de este lepidóptero.

En los olivares adultos la plaga se localiza en las zonas de mayor acumulación de savia, como en el interior del tronco y en las zonas de intersección de las ramas principales. En general, asegura Estevez, la única referencia que tiene un agricultor antes de observar las primeras ramas secas es la visualización de las larvas en los cortes de las ramas que quedan al descubierto durante la poda. Algunos de los síntomas principales son la presencia de fisuras y abultamiento de la corteza, la pérdida de coloración de las hojas atacadas por el insecto y una fuerte defoliación en las ramas ya infestadas. El responsable de Nutesca indica que cuando se trata de árboles jóvenes se puede provocar la muerte del olivo. De hecho, la mortandad es especialmente elevada en olivos de entre cuatro y 10 años.

Nutesca comercializa ya esta feromona por todas las zonas olivareras del país y también en Portugal. El plan de choque tiene una duración de dos años, y su coste oscila entre los 12 y 18 euros por hectárea. Los trabajos se inician con visitas a las fincas del cliente para localizar mediante fotografías aéreas los olivares en los que se van a colocar las trampas con feromonas. A partir de ahí se recogen semanalmente los datos de captura de mariposas que, junto con los de la finca, se introducen en un programa informático que permite hacer un seguimiento de campo y alertar al olivarero del riesgo real de esta plaga.

El vuelo de la euzophera pinguis haw suele comenzar a principios de marzo y acaba en el mes de junio. La duración de la feromona en campo es de seis semanas y se necesitan dos unidades por trampa. La tercera feromona se coloca a finales de agosto para cubrir el vuelo de otoño, que termina en octubre. Tras el primer año, en el que se coloca una trampa por hectárea, se trasladan todas las trampas al perímetro en el que se encuentra la población más grande de estos insectos.

"Creemos que mediante el uso de esta herramienta podemos contribuir al uso más racional de insecticidas y, además, reducir de una forma cuantiosa el coste que actualmente tienen los tratamientos químicos que se llevan a cabo para combatir esta plaga", manifiesta Antonio Estévez. A su juicio, las prácticas agrícolas intensivas que están proliferando en el campo andaluz "están contribuyendo de manera importante a un desequilibrio medioambiental". Y añade: "Otra consecuencia ha sido la eliminación de la competencia natural para los insectos fitófagos entre las diferentes especies de plantas huéspedes". Con el plan de choque promovido por Nutesca se ofrece una alternativa al uso de pesticidas, algo que para Estevez, también tiene una repercusión evidente en la calidad del aceite de oliva.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 9 de junio de 2003