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Unos 20 jóvenes se encierran en el Consulado francés de Barcelona en protesta contra las políticas del G-8

Un grupo de 21 jóvenes se encerró ayer por la mañana en la sede del Consulado francés de Barcelona en señal de protesta contra "las políticas del G-8" y para denunciar "la criminalización por parte de Francia de los integrantes de los movimientos que se oponen a la globalización neoliberal" que acudieron a protestar a las ciudades cercanas a la población francesa de Evian con motivo de la cumbre celebrada en los últimos días por el G-8, según explicó desde el interior de la oficina consular Maria Fuster. Al cierre de esta edición, los jóvenes permanecían encerrados.

Los jóvenes pusieron como condición para abandonar la protesta que Francia "condene las políticas criminales del G-8 y el clima de represión policial que se vive cada vez que se produce una cita internacional" y solicitaron "la disolución del G-8".

Otro grupo de otras 40 personas permaneció durante todo el día entre la puerta del consulado y el exterior del edificio, donde mostraban una pancarta con la leyenda: "G-8. Guerra. Represión. ¿Quién causa el terror?". A mediodía, los compañeros de los encerrados les facilitaron comida pasándola troceada por debajo de la puerta. El grupo eligió el Consulado francés como sede de la protesta "porque Francia desempeña actualmente la presidencia del G-8", según explicó una de las participantes, Ada Colau.

La intención inicial del grupo era efectuar una protesta sorpresa colgándose de la fachada del edificio a primera hora de la mañana. Pero ante la imposibilidad de llevar a término sus planes, optaron por "ocupar" la oficina, que se encuentra en el cuarto piso del número 22 de la Ronda de la Universitat, a pocos metros de la céntrica plaza de Catalunya.

Durante la protesta se vivieron momentos de tensión cuando a mediodía llegaron hasta el consulado agentes de policía en cuatro furgonetas antidisturbios dispuestos a desalojar a los jóvenes. Sin embargo, los empleados de la oficina instaron a los agentes a no actuar, a la espera de que los jóvenes se marcharan por su voluntad.

Los protagonistas de la protesta denunciaron también la actuación de la policía el pasado domingo en Suiza, cuando el activista inglés residente en Barcelona Martin Shaw resultó gravemente herido al cortar un agente la cuerda que le mantenía suspendido de un puente. En el hospital suizo en el que se encuentra ingresado con múltiples fracturas, Shaw manifestó ayer que quiere permanecer en Suiza hasta ser dado de alta, porque "si le han hecho daño allí es allí donde quiere que le curen", explicaron sus compañeros.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 4 de junio de 2003