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ORIENTE PRÓXIMO

Sharon se dispone a evacuar algunas colonias para garantizar el éxito de la cumbre con Abu Mazen

Fuentes del entorno del primer ministro israelí aseguraron ayer que Ariel Sharon podría comprometerse a evacuar algunos enclaves ilegales de entre los más de cien que hay en estos momentos en los territorios palestinos ocupados, a modo de medida de confianza para garantizar el éxito de la cumbre de Áqaba e impulsar la aplicación de la Hoja de Ruta. El viceministro de Defensa, Zeev Boim, adelantó que la cifra será de una decena, de entre aquellos que calificó como asentamientos "flagrantemente ilegales".

No obstante, tal como dice el plan de paz del Cuarteto (Estados Unidos, la UE, Rusia y la ONU), Israel debería congelar completamente la construcción de colonias y evacuar retroactivamente todos aquellos enclaves establecidos a partir de marzo de 2001. Por esta razón, el ministro palestino de Asuntos del Gabinete, Yasir Abed Rabbo, arremetió contra esta iniciativa, que tildó de "maniobra dirigida a incumplir lo que explicita la Hoja de Ruta". Asimismo, el diputado del Consejo Legislativo y ex ministro para Jerusalén Ziad Abu Zayad se mostró muy crítico en este sentido, señalando que "en realidad todas las colonias son ilegales, y la parte israelí esta jugando con algunos enclaves secundarios, que carecen de importancia".

La espinosa cuestión de los asentamientos parece estar colocando a Sharon en un fuego cruzado, dado que también han comenzado a lloverle críticas desde los partidos de la extrema derecha que forman parte de su coalición de gobierno, que llevan semanas amenazando con dimitir. El ministro de Vivienda y líder del Partido Nacional Religioso, Efi Eitam, defendió su derecho a construir según el "crecimiento natural" de las comunidades judías que residen en los territorios palestinos. Eitam se vanaglorió de que "a pesar de la Intifada, el número de colonos creció en un 5,5% durante el año pasado, lo que hace que superemos ya los 220.000, a los cuales debemos proporcionar alojamiento, carreteras e infraestructuras".

El Consejo Yesha, que defiende los intereses de los colonos y actúa a modo de grupo de presión ante el Gobierno, se mostró dispuesto a cooperar con las autoridades en cuanto a la evacuación de aquellos enclaves no habitados. En cambio, no aclaró cuál será su posición en el caso de que el Ejército intente desmantelar alguna zona en la que ya haya familias asentadas. Su portavoz, Yeyoshua Mor-Yosef, se limitó a decir ambiguamente: "Estaremos preparados para actuar de forma respetuosa, luchando simultáneamente contra esta medida dentro de las fronteras de la ley y la democracia".

Debido al alto número de alertas recogidas por el servicio de seguridad interior, el Ejército volvió a establecer controles itinerantes en todos los accesos a Jerusalén. Especialmente, en los barrios de Beit Hanina y Shuafat, situados en la zona norte de la ciudad. Además, se cerró el paso de Kalandia, situado entre Jerusalén y Ramala, el más concurrido de los territorios palestinos. A pesar del levantamiento del bloqueo a las áreas autónomas decretado el día anterior, el Ejército reimpuso el toque de queda en Ramala.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 3 de junio de 2003