Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra
CUMBRE DE EVIAN | La lucha antiterrorista

Bush y Chirac salvan la cumbre con un acuerdo

A cambio de "escuchar los consejos" de Jacques Chirac sobre la crisis de Oriente Próximo y de invitarle a verse de nuevo en otoño, el presidente de EE UU, George W. Bush, abandonó ayer la cumbre del G-8 tras haber impuesto sus prioridades y, sobre todo, su liderazgo. Bush ha pedido a Francia que envíe "fuerzas especiales" a Afganistán, y París "ha decidido" hacerlo.

Ésta ha sido una cumbre muy difícil para Chirac. Los dos líderes, enfrentados durante el conflicto de Irak, se encontraron ayer 35 minutos a solas y concedieron otros 10 a un grupo de televisiones, sentados en una terraza del hotel Royal frente a la calma perfecta del lago Leman. "Cuando nos concentramos en un Irak libre, un Irak próspero, estamos de acuerdo", dijo Bush. "Los dos estamos a favor de que el pueblo iraquí tenga en adelante la capacidad de mantener las riendas de su propio país. Pero esto llevará su tiempo. La situación es difícil en Irak. Nos hemos comprometido juntos por Irak, podemos conseguirlo".

El presidente de EE UU dio las gracias a Chirac por haber apoyado la última resolución de la ONU -la 1.483, que autorizó la administración de Irak por los ocupantes y el levantamiento de las sanciones-. "Debemos ser francos", remachó Bush respecto al pasado enfrentamiento entre ambos países. "Hemos pasado por un periodo difícil. Yo comprendo su posición; él [Chirac] me lo dijo claramente desde el principio". Y le concedió, magnánimo: "Por eso tenemos buenas relaciones, porque somos honestos".

El presidente francés dedicó lo esencial de sus palabras en público a manifestar el pleno apoyo a la misión de Bush para mediar entre palestinos e israelíes. En un derroche de amabilidades, expresó su comprensión total al hecho de que Bush abandonara precipitadamente la cumbre, en beneficio de una misión obviamente más importante -la paz en Oriente Próximo-. Que el viaje de Bush sea un éxito es un objetivo compartido sin reservas "por Francia, la UE, Rusia", enumeró Chirac. El presidente francés dijo todo esto después de oír a Bush la aseveración de que aprovechará su conocimiento de la región y escuchará sus "consejos".

El anuncio del envío de nuevas fuerzas francesas a Afganistán es otro síntoma del nuevo clima. Ya había 500 militares franceses integrados en la fuerza multinacional que, bajo mandato de la ONU, se ocupa principalmente de garantizar la seguridad en Kabul y sus alrededores. Francia también instruye a tropas afganas en el terreno. Pero ahora se decide el envío de "tropas especiales", al parecer para implicarlas más directamente en operaciones contraterroristas, si bien las fuentes francesas declinaron precisar si ésa será su misión.

La reconciliación ante las cámaras de televisión no oculta las diferencias y tensiones de fondo. Un probable viaje de Chirac a Nueva York en otoño próximo, para asistir a la Asamblea General de la ONU, podría ser aprovechado para otra entrevista bilateral entre Chirac y Bush, pero éste no le invitó claramente: para Chirac no deja de ser un avance, porque hace sólo unas semanas Bush aseguró en una entrevista televisada que no pensaba recibir a Chirac en su rancho, donde por el contrario ha convidado a Tony Blair o José María Aznar.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 3 de junio de 2003