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Rato, Gallardón y Aguirre llaman a la movilización: "No podemos perder ni un solo voto"

En la ciudad de Madrid hay, aproximadamente, 7.000 ancianos con un grado moderado de dependencia, que viven solos o cuidados por sus cónyuges o familiares y cuya situación puede paliarse a través de la ayuda a domicilio municipal, según la consejera de Servicios Sociales, Pilar Martínez. A ellos está dirigida la última promesa electoral de Alberto Ruiz-Gallardón, candidato a alcalde por el PP: un servicio de "asistencia a domicilio intensiva" gracias al cual estos mayores -o los cónyuges o familiares que los cuidan- recibirían ayuda gratuita para el aseo personal, desplazamientos o preparación de comida, entre 14 y 20 horas semanales. El servicio actual de asistencia a domicilio, que perciben 19.000 mayores con grado de dependencia leve, es de entre dos y cuatro horas semanales.

Ruiz-Gallardón visitó ayer, acompañado por Martínez, Ana Botella -que aspira a ser concejal de Servicios Sociales- y otros miembros de su equipo de campaña, el centro de día para mayores de Moncloa. Allí presentó su programa de ayuda a domicilio y aseguró, además, que extenderá la teleasistencia a "todos los mayores [de 80 años] en situación de riesgo", con 45.000 servicios nuevos a sumar a los 17.400 que ya existen. También recordó su promesa de triplicar las plazas en centros de día, construyendo 42 nuevos locales.

Pero, al margen de las propuestas sobre servicios ya ensayados en el pasado, el candidato del PP quiso subrayar dos aspectos novedosos que figuran en su programa: las políticas de mayores enfocadas desde el punto de vista urbanístico -ayudas para adaptar las casas a las necesidades de los ancianos dependientes o incluso el diseño específico de viviendas ya adaptadas para mayores en el centro y la periferia- y la introducción de las nuevas tecnologías en el mundo de la tercera edad. "Si no hablamos todos el mismo lenguaje, no habrá vertebración social", argumentó Ruiz-Gallardón para esbozar su última propuesta: crear una red de centros con conexión a Internet donde los mayores puedan jugar al dominó a distancia, enterarse de los recursos sociales de su barrio o "aprender y compartir el lenguaje que usan sus nietos".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 22 de mayo de 2003