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Enseñanza formará a alumnos como mediadores para prevenir la violencia en los institutos

En otoño de 2001, una encuesta conjunta del Departamento de Interior y Enseñanza reveló que el 3% de los estudiantes de secundaria habían sido víctimas de una agresión de sus propios compañeros. Ante estos datos, el Departamento de Enseñanza se comprometió a poner en marcha un plan de convivencia en las aulas en el plazo de tres meses. La consejera Carme-Laura Gil presentó finalmente ayer este programa, que se centra sobre todo en la formación de alumnos como mediadores en los conflictos que se generen entre los estudiantes. "Es un problema menor, pero no queremos que crezca", aseguró ayer Gil, quien señaló que son situaciones inherentes a las escuelas y a las que "hay que prestar más atención".

Con la figura del mediador, que ya funciona desde hace años en una treintena de institutos catalanes, se pone el acento en la empatía y confianza entre compañeros, y en la asunción de las propias responsabilidades, en vez de limitarse a las clásicas medidas sancionadoras. Así, el estudiante mediador sería un alumno que voluntariamente se prestaría a formarse para actuar de árbitro, de forma que la intervención del adulto en caso de conflicto quedaría relegada a un segundo plano.

El instituto Lluís de Requesens de Molins de Rei (Baix Llobregat) es uno de los centros que ya tienen en marcha esta iniciativa y según su director, Manuel Vivancos, desde que funciona, el profesorado no percibe muchos conflictos "porque los resuelven ellos solos". Si la situación de violencia verbal o física se da de alumno a profesor, debe ser otro docente el que medie entre los dos y la cuestión se complica. Según el estudio de 2001, el 12% de los alumnos encuestados admitieron haber insultado al profesor; el 21%, haberle gritado, y un poco más del 1%, haberlo agredido físicamente.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 22 de mayo de 2003