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Apuntes

Redes docentes para la mejora de la calidad

250 profesores de la Universidad de Alicante trabajan para mejorar sus clases y prácticas

La mejora de la calidad docente en las universidades es un reto que los profesores y los equipos rectorales se marcan. En la Universidad de Alicante desde el curso pasado el Instituto de Ciencias de la Educación (ICE) viene desarrollando unas redes multidisciplinares de docentes que se reúnen periódicamente para intercambiar experiencias y buscar soluciones a los problemas que afrontan en las aulas.

El resultado está siendo muy positivo. Por el momento, en esta iniciativa colaboran 250 profesores del campus de Sant Vicent del Raspeig que trabajan en alguna de las 36 redes que se han constituido. "Si hacemos un análisis individual de la práctica docente siempre nos dejaremos detalles por valorar, sin embargo si son un grupo de gente con experiencia y de distintas áreas de conocimiento ofrecen una visión más enriquecedora de la experiencia en el aula", asegura María Ángeles Martínez Ruiz, directora del ICE en Alicante.

"Ha sido sorprendente la reacción tan positiva, hemos superado todas las previsiones", apuntaba Guillermo Bernabeu, vicerrector de Estudios e Innovación Educativa, quien considera que "en nuestras universidades tenemos muy buenos profesionales, pero en ocasiones requieren herramientas, como son estos grupos de trabajo y reflexión, para planificar y hacer más atractivas sus clases". La semana pasada se celebraron en la Universidad de Alicante las I Jornadas de Investigación en Docencia Universitaria en las que los 36 grupos de trabajo presentaron sus experiencias y conclusiones sobre los debates anteriores.

Los docentes coinciden en destacar como elementos positivos de esta experiencia que han conseguido un sentimiento de grupo, se sienten menos aislados en el desarrollo de la función docente, y valoran especialmente la "interdisciplinariedad del grupo, ya que nos ha enriquecido muchísimo tener la oportunidad de escuchar y debatir con personas pertenecientes a distintas áreas de conocimiento y a diferentes departamentos", indican en las conclusiones de estas primeras jornadas.

La directora del ICE recuerda cómo para el ejercicio de la docencia en educación primaria y secundaria se realizan unas pruebas que acreditan la capacidad docente, sin embargo en la Universidad sólo se exigen conocimientos teóricos y capacidad investigadora. "Por eso es importante incidir en la docencia", explica Martínez Ruiz, que resume en tres grandes áreas los temas en los que estos grupos de trabajo están centrados: nuevas tecnologías de la información, fracaso escolar y espacio universitario común europeo.

El trabajo de reuniones durante un año de profesores de distintas áreas ha permitido perfilar y diseñar un primer diagnóstico sobre tres grandes temas que afectan directamente a la enseñanza en la aulas. Los docentes, según explica la directora del ICE en Alicante, consideran que el fracaso escolar o -como prefieren llamarlo "en positivo"- el rendimiento y la satisfacción del aprendizaje del alumno, está relacionado con diversos factores como son: un excesivo número de alumnos en las aulas, una descoordinación de grupos entre la teoría y la práctica, disonancia entre docencia y tutoría, o una inexistencia de un programa formalizado de apoyo al estudiante.

En segundo lugar establecen un subapartado que analiza el diseño de los contenidos, y detectan "problemas de cantidad de materia -volumen de trabajo del alumno, desequilibrio entre la temporalización de los créditos y el volumen de contenidos- problemática de idoneidad y utilidad de la materia para el perfil de los estudios, y una inexistencia de un diseño coordinado y consensuado por el equipo de profesores".

Los profesores hacen autocrítica y reconocen que en el fracaso escolar puede influir que algunos incumplan sus obligaciones docentes básicas en sus tutorías, clases o revisión de exámenes, lamentan ausencia de tiempo para preparar las clases, problemas de idoneidad con el profesorado, es decir adecuación del perfil de profesorado a la materia a impartir o insatisfacción del profesorado con la asignatura, y una carencia de formación docente del profesorado, ya que en ocasiones desconocen los procedimientos para motivar y hacer interesante la materia, explicar, sintetizar y organizar la materia.

"Conociendo los problemas, los defectos y las demandas, es la mejor fórmula para cambiar y mejorar las clases", comenta María Ángeles Martínez, quien considera clave en todo este proceso el "diálogo" entre los docentes y el alumno. "También detectamos cómo los estudiantes que acuden frecuentemente a las tutorías se sienten más involucrados en el sistema, participan más en las clases y presentan menos fracaso escolar", agrega.

Estos comentarios generales se han ido elaborado a partir del trabajo de las distintas redes. Uno de estos grupos que planteaba la cuestión del aprendizaje de la física en las titulaciones de Arquitectura concluye en que "la mejora del rendimiento académico de los estudiantes de la asignatura de Fundamentos Físicos en las titulaciones técnicas pasa por el reconocimiento de las principales dificultades en el aprendizaje de la física". Otros profesores que evaluaron las asignaturas experimentales en Química Analítica reconocen que "los contenidos propuestos en el plan de estudios distan mucho de las necesidades reales de los alumnos", y por otra su rendimiento no es todo lo bueno que cabría esperar. También alertan de que "la utilización de estrategias docentes en las que el profesorado no tiene experiencia previa". Varios grupos se centran en los resultados académicos del alumnado de Trabajo Social. Los profesores "comparten la preocupación por el aumento del fracaso escolar y manifiestan su interés por la mejora de la calidad del proceso enseñanza-aprendizaje". En la misma especialidad otro grupo de profesores ha detectado en los últimos años "un descenso en la motivación de los estudiantes, que lleva aparejada una creciente actitud apática hacia unos estudios que se consideran a priori vocacionales". Una red de profesores ha analizado la tutoría como instrumento dinamizador en el proceso de aprendizaje, y revela algunos datos curiosos: un 63,6% reconoce haber usado entre nunca y dos veces durante todo el curso la tutoría, un 34% acudió entre cuatro o cinco veces a hablar con el profesor y sólo un 2% dice que va "frecuentemente".

Otros grupos buscan fórmulas para que el alumnado colabore incluso en la evaluación de la asignatura. Así por ejemplo una red de profesores de lengua inglesa integraron a los alumnos de Turismo en el diseño de los exámenes finales y concluyen que "cuanto más integrados estén los alumnos en el proceso de evaluación mejor serán los resultados académicos". El vicerrector de Estudios, Guillermo Bernabeu, insiste en la conveniencia de incentivar el debate entre todos los profesores para mejorar la calidad docente, luchar contra el fracaso escolar y abrir nuevas técnicas relacionadas con las nuevas tecnologías de la información y comunicación.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 19 de mayo de 2003