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FÚTBOL | La jornada de Liga

"No puedo ser el mártir de todo"

"Ni soy intocable ni voy a tirar a la cara de nadie mi pasado", réplica del madridista Hierro a las críticas

"Un juguete patético". Éste es uno de los apelativos con el que Fernando Hierro (Vélez, Málaga; 1968) ha tenido que cargar tras la eliminación del Madrid a pies del Juventus en la Liga de Campeones. El defensa, que acaba su contrato con el club en junio, quiso dar ayer su propia versión sobre los hechos y, entre irónico y reivindicativo, replicar a las críticas del entorno blanco, incluidos su presidente, Florentino Pérez; su afición y los medios de comunicación.

"No estoy en mi mejor momento", confesó de entrada Hierro para pasar enseguida al contraataque: "Pero eso no significa que sea el mártir de todo. La valoración del juego la hago con el resto del equipo, porque el fútbol es un deporte colectivo". "A los únicos que tengo que dar explicaciones es a mi entrenador [Vicente del Bosque] y al Madrid", continuó; "no debo nada a nadie en la prensa". También aludió a uno de los puntos capitales de las censuras: "El que me quiera hacer daño con el tema de la velocidad no va a conseguir nada. Ya me habría gustado a mí ser rápido. Pero, si no lo era a los 25 años, no lo voy a ser ahora, con 35". Y acerca de las especulaciones sobre su retirada dejó la respuesta en el aire: "Sé lo que quiero. Hasta dónde vaya a llegar lo dirá el tiempo". Pero precisó: "Mi futuro no me preocupa. No voy a hablar hasta que el club decida que hablemos".

Hierro subrayó su parte de responsabilidad en derrotas como la de Turín: "Me siento culpable de los resultados negativos, pero también de los positivos. Soy el culpable por ser el capitán. De acuerdo, es natural y lo acepto, aunque en los momentos buenos nadie pregunta por el capitán". Después rehusó dar más detalles relativos a su rendimiento y, desafíante, apuntó: "No voy a buscar justificaciones. No es mi manera de ser. No tengo que dar explicaciones, insisto. Hablo de lo que me da la gana y respondo lo que quiero"

Ante las acusaciones de imponer, de alguna manera, su titularidad pese a su estado de forma y relegar a la suplencia al joven Pavón, Hierro fue contundente: "Ni soy intocable ni voy a tirar a la cara de nadie mi pasado". El central continúo su razonamiento levantando el tono de voz y, usando la ironía, espetó: "Voy a hablar con Florentino Pérez. A ver si me vende el club y, así, pongo yo al entrenador y le digo que me tiene que poner... ¡Ya está bien de chorradas y tonterías!"

Las broncas que le han dispensado últimamente los seguidores blancos también cupieron en su discurso, en el que concedió: "Si tengo un día malo y el Bernabéu quiere pitarme, que me pite. El madridismo sólo entiende el día a día. Me parece bien porque ese nivel de exigencia es el que hace grande al club". Ya tiene suficiente experiencia en ese sentido: "En 14 años he vivido situaciones de todo tipo y cada uno ha de aceptar el papel que le corresponde y cómo vienen las cosas"

Uno de los momentos en los que el malagueño estuvo más duro, casi amargo, incluso con sus dirigentes, fue cuando, reflexionando en voz alta, observó: "En otros sitios hay respeto, pero aquí es diferente: 'ya nos hemos cansado de tí, así que ahora te vas a tu casa". Y prosiguió: "Cuando termine este año, que el club haga lo que le parezca oportuno. Aquí se pierde un partido y se cuestiona al entrenador, a la plantilla, las relaciones entre todos..."

El jugador reconoció estar "dolido", pero apeló al espirítu de lucha para "levantarse." También tuvo palabras de velado reproche para los aficionados, a los que recordó: "Nadie tiene la varita mágica para ganar siempre y aquí los éxitos y los fracasos se magnifican siempre de forma terrible. Pero no vamos a perder la paciencia".

La Liga es ahora el único objetivo: "Ya no hay solución para lo de la Champions por muchas vueltas que se le dé. No hemos llegado a la final y ya no sirve buscar causas ni justificaciones. Sólo resta tratar de luchar en los cinco partidos que quedan del torneo nacional y tratar de ser los campeones". Y advirtió: "No podemos entrar en la dinámica de que perdemos un partido y se termina el mundo"

La incomodidad de Hierro quedó muy clara cuando concluyó con dureza: "Este equipo sabe la camiseta que lleva, lo que significa y la historia que tiene su escudo, pero aquí, todo el día, hay que dar explicaciones por todo".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 17 de mayo de 2003