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OPINION DEL LECTOR

Ramas agresivas

Soy un funcionario que vive en la calle de Agastia, en el tramo situado entre las calles de Ramírez de Arellano y Cidamón (parque de San Juan Bautista), y diariamente, por mi trabajo, me desplazo a tomar el metro a la estación de Arturo Soria y me veo obligado a zigzaguear en los tramos estrechos de ambas aceras de mi calle. ¿Por qué?

Soy ciego del ojo izquierdo desde que tenía 11 años, y en el que me resta tengo una agudeza visual del 0,60%. Como quiera que con una pesada cartera voy y vuelvo cada día desde aquella boca del suburbano a mi domicilio, y no llevo gafas para mi marcha y deambular normal (sólo las uso para cerca: oftalmólogo dixit), ya han sido varias las veces que he rozado o me he golpeado con las hojas, ramajes y ramas que sobresalen hacia la calle ocupando gran parte del espacio de aquellas aceras, hasta el día de hoy, por fortuna, con sobresaltos, pero sin daños. Hasta que hace unos días se me produjo una herida en la córnea del ojo sano en el número 15 de la calle de José Silva esquina a la calle de Agastia. Llevo varios días llamando a las dos puertas del mismo para arreglar amigablemente el tema con sus ocupantes, pero nadie me responde (da la impresión de estar deshabitado).

Sé que las ordenanzas de nuestro Ayuntamiento obligan a la poda periódica o cuando sea menester de tales setos invasores. Hágase, pues, a través de ustedes, a ser posible (a mí no me han atendido en llamadas a la Concejalía de Ciudad Lineal), una advertencia para que algunas brigadas a las órdenes de nuestro nunca bien valorado, ni cuestionado, regidor municipal, además de vigilar los riesgos de las zanjas eternas, también pongan coto y las comunidades de propietarios o caseros poden las excrecencias malignas que les correspondan.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 3 de mayo de 2003