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Powell pide a los españoles que apoyen a Aznar porque "está del lado bueno"

El secretario de Estado califica la muerte de José Couso de "trágico accidente de guerra"

"Espero que el pueblo español comprenda que su Gobierno y su líder están del lado bueno [the right side] de la historia y que España siga estando en ese lado bueno, no sólo en este tema, sino en todo el mundo", dijo ayer el secretario de Estado norteamericano, Colin Powell, al iniciar en Madrid su primera gira internacional tras el fin de la guerra de Irak. Fue el mensaje más concreto que transmitió y, sin duda, el central de esta visita enmarcada en un viaje que la ministra de Exteriores, Ana Palacio, valoró como de "enorme importancia para todos".

El hecho mismo de que Powell escogiera Madrid como su primera escala de posguerra, en el contexto de una gira que, en poco más de 72 horas, le llevará también a Tirana, Beirut y Damasco, indica, sobre todo, el deseo de escenificar la luna de miel entre los Gobiernos de José María Aznar y George W. Bush, y el agradecimiento del segundo por el apoyo que ha recibido.

"Comprendemos perfectamente que formar parte de una coalición que iba a intervenir militarmente contra un régimen que estaba en violación de tantas resoluciones de la ONU ha sido un tema muy difícil para el Gobierno y para el pueblo español", dijo Powell. "Aznar y su Gobierno decidieron que era lo correcto, y creo que lo que hemos visto en las últimas semanas deja perfectamente claro que el presidente Aznar tenía razón", añadió.

Temas de qué hablar, había, más allá de estas manifestaciones de solidaridad política, pero urgencia, poca, según vino a reconocer la propia Palacio, que describió el encuentro como "una conversación distendida entre dos equipos que trabajan muy conjuntadamente".

Además de almorzar con la ministra en la Quinta de El Pardo, el secretario de Estado estadounidense cenó con el presidente del Gobierno en La Moncloa, donde la conversación fue más informal y dio una cierta medida del tono de celebración que se espera para la visita que Aznar realizará el próximo miércoles a Washington.

El presidente del Gobierno, que tenía previsto este viaje desde el pasado mes de septiembre para atender una antigua invitación del Congreso Judío, ha podido añadir ahora una cena con Bush, no contemplada inicialmente, y otra entrevista con el secretario general de la ONU, Kofi Annan, en Nueva York, donde Aznar considera además la posibilidad de intervenir ante el Consejo de Seguridad en calidad de presidente del Comité Antiterrorista.

Democracia en Irak

Tras destacar en la conferencia de prensa de ayer lo mucho que el presidente Bush aprecia "los consejos y la experiencia" de Aznar, Powell hubo de afrontar aspectos menos gratos de la guerra, y en primer lugar la muerte en Bagdad del cámara de televisión José Couso.

"Seguimos investigando", dijo, y aseguró a los periodistas que ha hablado continuamente del tema con el secretario de Estado, Donald Rumsfeld, y que el general Tommy Franks, jefe de las tropas estadounidenses en Irak, busca todavía datos por "si ocurrió algo inapropiado".

"Fue un terrible accidente de guerra", concluyó, sin embargo. "Realmente, creemos que fue un trágico accidente de guerra. Sabíamos lo que era aquel hotel, y por eso no había sido atacado en los bombardeos aéreos, pero aquel día tuvimos una batalla en tierra cuando jóvenes soldados americanos fueron atacados muy gravemente con riesgo para sus vidas. En el calor de la batalla, dispararon y le dieron al hotel en el que estaban el señor Couso y otros. No creemos que nuestros soldados sean culpables, porque actuaron en autodefensa y utilizaron la fuerza adecuada en esa circunstancia", aseguró Powell.

Palacio destacó que la muerte del periodista fue "una tragedia para lo que significa el derecho a la información en nuestras democracias" y afirmó que "el Ejército de Estados Unidos es riguroso en el control de este tipo de situaciones".

El mismo argumento -"cualquier soldado, americano o español, tiene derecho a defenderse"- fue utilizado por el secretario de Estado para justificar las muertes de manifestantes iraquíes estos días en Faluya. "A veces, las cosas están fuera de control, no porque haya movimientos masivos de gente, sino porque disparan", dijo Powell, que aseguró que se estudia lo ocurrido para graduar "la fuerza correcta" en esos casos.

Colin Powell confió en que, a pesar de esos enfrentamientos, "el pueblo iraquí abrazará una forma democrática de Gobierno", y citó a Turquía como un ejemplo de país islámico pero laico.

Paz en Oriente Próximo

En relación con el conflicto de Oriente Próximo, el secretario de Estado, que dijo viajar a Siria para comentar los problemas suscitados durante la guerra y el cambio que se avecina en la región, pero "sin objetivos concretos", insistió en que hay que impedir que los atentados suicidas en Israel "contaminen" el proceso de paz. "Con el nombramiento de Abu Mazen y con la Hoja de Ruta del Cuarteto tenemos las herramientas necesarias para comenzar y tenemos, además, la voluntad internacional".

El secretario ve, no obstante, un camino de dificultades que le llevó a considerar "prematuro" comentar si la conferencia de paz se celebrará en Madrid, como quiere el Gobierno español, o en otro sitio. Alabó la experiencia de la Conferencia de Madrid, mientras Palacio aseguraba que "es positivo" que haya muchos Gobiernos dispuestos a albergar una nueva cumbre y que no se siente en "ninguna competencia, menos aún con un Gobierno amigo, del mismo signo político y con el que cooperamos en la UE", como Francia, que el miércoles se ofreció como sede.

En relación con la cumbre de defensa que Francia, Alemania, Bélgica y Luxemburgo celebraron el pasado lunes en Bruselas -criticada por Palacio- Powell adoptó el perfil bajo y dejó la valoración en manos de los europeos, aunque señaló que "no sería lo mejor" si no potencia la OTAN.

"¿Ha llamado Ana?"

"La ministra no exagera cuando dice que hablamos por teléfono muy regularmente. De hecho, lo hacemos casi a diario. Cuando estoy fuera del despacho, por la noche pregunto a mi gente: '¿Ha llamado Ana?' Sí..."

Colin Powell corroboró ayer de este modo la "fluidez" verbal de las relaciones hispano-estadounidenses a que antes se había referido Ana Palacio, una ministra de Exteriores que nunca ha ocultado su admiración por la personalidad del secretario de Estado, y que ayer expresó a la prensa su "especialísimo placer y grandísimo honor" por recibir al enviado de Washington.

Tan continuos son estos contactos telefónicos que la propia Palacio consideró que, en rigor, el encuentro de ayer era todo menos indispensable. Lo describió como una reunión "de complemento" de tanta conversación a través del hilo, con una utilidad muy concreta: "Hay matices que uno tiene que mirar en los ojos del interlocutor", dijo.

Añadió que la visita a Madrid de Powell ha permitido una "conversación distendida". Luego, dio la palabra a su huésped con un gesto de mano y una apelación de viejos conocidos: "Colin..."

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 2 de mayo de 2003

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