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ELECCIONES 25M | Chabolismo e infravivienda

El 'chabolismo vertical' del casco antiguo de Cádiz

El último plan de erradicación del chabolismo de la Junta ha conseguido acabar con este fenómeno en todas las capitales menos en Sevilla, donde las administraciones lograron desmantelar los asentamientos de Los Perdigones y Los Carteros, pero donde aún perviven otros importantes focos. Los más importantes son El Vacie, con más de medio siglo de historia, y Los Bermejales, levantado hace casi dos décadas. La solución de este último poblado se prevé próxima gracias a la situación estratégica de los suelos que ocupa. En el resto de capitales, queda, no obstante, la asignatura pendiente de la infravivienda, que en Cádiz incluso ha generado un nuevo concepto: el llamado chabolismo vertical.

La ciudad de Cádiz tiene su término municipal agotado desde hace muchos años. No hay suelo para que se instalen industrias o empresas ni para albergar nuevas promociones inmobiliarias. Tampoco para núcleos chabolistas. Con todo, la escasez de suelo ha dado lugar a otra realidad marginal en el casco antiguo gaditano: el llamado chabolismo vertical.

El hacinamiento de miles de personas en esa zona de la ciudad trajo consigo la aparición de los llamados partiditos -pequeñas edificaciones de menos de 20 metros cuadrados en las azoteas- en los inmuebles gaditanos que, en su mayoría, proceden del siglo XVIII. Son antiguas casas burguesas de varias plantas, ordenadas en torno a un patio con galería, que con el decaimiento económico del siglo XIX se transformaron en un conjunto de habitaciones que comparten retrete y cocina comunitaria.

Esta realidad se ha ido agravando debido el desgaste de la cimentación y de las fachadas de estas casas, ocupadas por familias con bajos ingresos económicos. A finales de los 90, un informe llegó a cifrar en más de 5.000 las personas que vivían en menos de 30 metros cuadrados y que no tenían retrete en sus casas. Más de 15.000 personas compartían cocina e incluso muchas de estas familias carecían de agua caliente. En los últimos años, la Junta ha gastado hasta más de 53 millones en rehabilitar 530 fincas y 1.800 viviendas,.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 2 de mayo de 2003