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El claustro de la UPV rechaza los nuevos estatutos para volver a debatirlos

El rector Montero subraya que el grueso de las discrepancias son más de forma que de fondo

El claustro de la Universidad del País Vasco (UPV), reunido ayer en sesión extraordinaria en Leioa, impidió ayer la aprobación del anteproyecto de estautos para forzar un mayor debate. El texto presentado obtuvo el respaldo de 100 claustrales, 25 menos de los necesarios. Otros 60 miembros del claustro votaron en blanco y 40 optaron por el no. El rector, Manuel Montero, calificó el rechazo de "no deseable" pero lo enmarcó en la "normalidad democrática". Montero subrayó que el grueso de las discrepancias expresadas en el claustro se refieren al procedimiento, no al fondo.

La UPV debe elaborar y aprobar unos nuevos estatutos porque así está previsto en la Ley Orgánica de Universidades (LOU). Pese a lo trascendental de la cita el hecho de 49 claustrales ni siquiera acudieran a la sesión ya indicaba la existencia de cierto malestar. Los promotores del voto en blanco son un colectivo heterogéneo en el que hay miembros del sindicato STEE-EILAS, de la influyente Facultad de Ciencias y del campus de Guipúzcoa. Tras el no hay representantes del personal de administración y servicios (PAS), posiblemente los representantes estudiantiles y algunos sectores críticos. Los máximos defensores del texto eran, además del equipo rectoral, sectores vinculados a Comisiones Obreras y a la Escuela de Ingenieros.

El rector Montero, en una valoración compartida por muchos claustrales, atribuyó el rechazo del anteproyecto a "una discrepancia en la interpretación del reglamento que establece el procedimiento a seguir". "No ha sido [por] una cuestión de fondo", declaró Montero en conferencia de prensa a primera hora de la tarde. Sólo tres de las 352 enmiendas presentadas al texto fueron debatidas en el pleno.

La manzana de la discordia son 47 de esas enmiendas, que no llegaron al pleno porque fueron rechazadas en comisión por mayoría, pero sin unanimidad, a diferencia de otras 305 sobre las que no hubo ni un discrepante. Como algunas de las 47 afectan a cuestiones esenciales de la UPV y aunque nadie duda que la comisión se atuvo al reglamento al no llevarlas al pleno, un sector de los claustrales (básicamente los 60 que votaron en blanco) consideraban que debía ser debatidas en el claustro.

Las enmiendas citadas abarcan cuestiones diversas: el sistema electoral de los órganos de gobierno (listas cerradas o abiertas), los perfiles lingüísticos de profesores e investigadores, la participación de los sindicatos en la política de personal, la oferta pública de empleo (OPE) del personal de administración y servicios, entre otros.

Plazo prorrogado

Un informe jurídico elaborado a petición de la Comisión de Estatutos respalda su negativa a llevar al pleno las 47 enmiendas de la discordia. El rector, Manuel Montero, declaró que el equipo rectoral "respeta" las decisiones de la comisión encargada de elaborar los estatutos y defendió su "autonomía". Algunos claustrales, sin embargo, consideran que la comisión podía haber mostrado mayor cintura con las enmiendas sin vulnerar su normativa.

El plazo legal para que la UPV apruebe sus nuevos estatutos vencía originalmente el próximo viernes, pero tan pronto como el claustro rechazó el anteproyecto, el rector pidió una prórroga al Departamento de Educación. La consejería lo concedió inmediatamente, según explicó el rector Montero a primera hora de la tarde en conferencia de prensa.

El rector anunció que convocará un nuevo claustro antes de un mes para que decida el procedimiento de aprobación de los estatutos. Montero se mostró vagamente confiado en que el nuevo texto salga adelante antes de las vacaciones de verano.

El anteproyecto rechazado ayer ha sido elaborado por una comisión creada por el claustro e integrada por todos los sectores de la comunidad universitaria, salvo los estudiantes. Estos decidieron inicialmente no involucrarse en el proceso y cuando pidieron ser repescados, la comisión no accedió.

La votación de las tres enmiendas debatidas -fueron rechazadas- y del texto final se realizó mediante el sistema de voto electrónico patentado por el Gobierno vasco. Todo funcionó correctamente. Posiblemente se use también en las próximas elecciones a rector.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 9 de abril de 2003