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GUERRA EN IRAK | Cerco a Bagdad

Un chivatazo iraquí permitió el rescate de la soldado Lynch

La crucial información que llevó a comandos estadounidenses a la habitación exacta de un hospital de Nasiriya en la que se encontraba prisionera la soldado Jessica Lynch no procedió de un satélite supersecreto que hubiera interceptado una conversación telefónica de los iraquíes ni analizando desde el espacio detalladas imágenes de la zona.

Fue un iraquí quien dio el soplo a los norteamericanos, según dijeron funcionarios de la Administración de Bush, poniendo en marcha una misión que incluyó la artillería de los marines para distraer a los soldados enemigos, y de los rangers, que aseguraron el área del hospital mientras fuerzas de operaciones especiales de la Marina rescataban a la soldado Jessica Lynch, de 19 años.

El operativo también requirió de helicópteros que están especialmente diseñados para cubrir incursiones en territorio hostil. Un avión de comunicaciones sobrevoló la zona para coordinar la misión. Un diseño preliminar de la operación que rescató a la soldado Lynch fue acordado en entrevistas con funcionarios del Departamento de Defensa en el Pentágono y en la base del Comando Central situado en Qatar. La soldado Lynch se ha convertido en el primer prisionero norteamericano que es rescatado detrás de las líneas enemigas desde la II Guerra Mundial y en la primera mujer que es rescatada en la historia.

Funcionarios de la CIA declinaron describir el origen de la fuente informante, a pesar de que otros cargos de la Administración estadounidense afirmaron que procedió de un iraquí. El soplo proporcionó "buena información y a su debido tiempo" sobre el lugar en el que la soldado Lynch había sido hecha prisionera. La CIA también jugó un papel en la planificación del rescate.

Durante el ataque, los comandos estadounidenses capturaron a un iraquí que les mostró 11 cadáveres, dos de ellos en la morgue del edificio del hospital y nueve en una tumba recién cavada. El general de brigada Vincent Brooks, director adjunto de operaciones del Comando Central, afirmó que el militar iraquí cooperó "de forma voluntaria". Los funcionarios no revelaron la identidad de ninguno de los muertos, pero una fuente del Comando Central comentó que algunos podrían ser norteamericanos. La fuente añadió que un equipo de forenses estaba examinando hoy

los cuerpos. Altos cargos militares en Washington manifestaron que la identificación de los restos no iba a ser un proceso rápido.

Un total de 15 miembros de la compañía de suministros a la que pertenecía la soldado Jessica Lynch fue capturada cuando su convoy eligió una ruta equivocada y fue víctima de una emboscada el 23 de marzo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 4 de abril de 2003