Análisis:AMENAZA DE GUERRA | La cumbre de las Azores
Análisis
Exposición didáctica de ideas, conjeturas o hipótesis, a partir de unos hechos de actualidad comprobados —no necesariamente del día— que se reflejan en el propio texto. Excluye los juicios de valor y se aproxima más al género de opinión, pero se diferencia de él en que no juzga ni pronostica, sino que sólo formula hipótesis, ofrece explicaciones argumentadas y pone en relación datos dispersos

El 'día después' en la ONU

Los embajadores comienzan a barajar una condena de la guerra en el Consejo, pero saben que EE UU la vetará

Los embajadores de varios países del Consejo de Seguridad ya han comenzado a pensar en el día después de la ofensiva militar de EE UU contra Irak. ¿Se intentará sacar adelante una resolución condenatoria de la invasión? Ésta es sólo una de las preguntas que ayer circulaban en los contactos diplomáticos. "Yo llevo 20 años aquí", dijo un funcionario latinoamericano que desarrolla su actividad en el Consejo al embajador de un país miembro no permanente.

"Y te diré lo que va a pasar: horas después de los ataques nocturnos, Siria, miembro del Consejo que se opone a la guerra, exigirá una convocatoria urgente. En el debate, varios países propondrán una resolución condenatoria. El embajador de EE UU, John Negroponte, y el del Reino Unido, Jeremy Greenstock, explicarán que la acción militar está justificada tanto por la resolución 1.441 como por aquella que autorizó el uso de la fuerza en 1991, la 678. Habrá un largo debate. Y si Siria, por ejemplo, presenta un proyecto de resolución, EE UU lo vetará. Eso será el final de esta historia".

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Un diplomático razonaba en estos términos anoche sobre las opciones. "Si EE UU decide someter a votación su proyecto de resolución y no sale, como es casi seguro, adelante, habrá una condena de hecho. Pero si los norteamericanos atacan por su cuenta, como es ya más que probable, la resolución condenatoria es importante", explicó a este periódico.

Una resolución condenatoria es importante, aunque no decisiva, para posibles acciones jurídicas futuras en la Corte Penal Internacional (CPI), que ya tiene jurisdicción para juzgar delitos calificados como crímenes contra la humanidad. Las condiciones -los delitos y la jurisdicción- estarían reunidas para que los promotores de la guerra fueran acusados a través de querellas criminales en cada país.

La Administración de Bush no ratificó la CPI y firmó convenios bilaterales con un número importante de países para conseguir inmunidad a favor de sus tropas. Pero España, en cambio, sí ratificó y decidió someterse a su jurisdicción. En el convenio de defensa entre ambos países, España se compromete a entregar militares detenidos en suelo español a la justicia norteamericana.

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El sábado, la Casa Blanca y el Departamento de Defensa revelaron que piensan acusar a nueve militares, incluyendo a dos hijos de Sadam Husein, de crímenes contra la humanidad. Sin embargo, las fuentes no mencionaron ante qué tribunales piensan hacerlo. Pero la noticia plantea interrogantes. EE UU no ha ratificado la CPI. Por tanto: ¿ante qué jurisdicción piensa EE UU llevar a los acusados iraquíes? ¿Ante un tribunal especial? Varios embajadores ante la ONU estiman que sería ilegal. ¿Por qué? Por el hecho de que, ahora, a diferencia de la época del genocidio de Ruanda o de la guerra en la ex Yugoslavia, ya existe una jurisdicción penal internacional. Y si existe, ¿qué puede justificar la creación de un tribunal especial? ¿O quizá EE UU, simplemente, se plantea someter a los oficiales iraquíes y altos cargos ante cortes marciales norteamericanas dentro del territorio iraquí?

Un grupo de 43 juristas expertos en derecho internacional de Australia -país que apoya la guerra y participará con un pequeño contingente de tropas- estima que aún con un apoyo del Consejo -lo que a estas alturas ya es descartable- la invasión de Irak sería una violación de la Carta de Naciones Unidas y la base para una querella criminal por crímenes contra la humanidad. Los juristas estiman que la participación de Australia en la guerra permitiría una acción criminal contra el primer ministro, John Howard.

Los juristas creen que la "coalición de los voluntarios" -Estados Unidos, Reino Unido, España, Australia y otros- no han presentado argumentos persuasivos de que una invasión de Irak estaría justificada en derecho internacional.

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